Alfredo Veiravé Selección de poemas
Alfredo Veiravé nació en Gualeguay, provincia de Entre Ríos, en 1928. En 1957 se radicó en Resistencia, Chaco. Falleció en Resistencia el 22 de noviembre de 1991. Fue poeta, ensayista y crítico literario, autor de importantes y numerosos ensayos sobre escritores latinoamericanos. Ejerció la docencia en varias cátedras de la Universidad Nacional del Nordeste, de donde egresara como profesor de Letras. Dictó numerosos cursos dentro y fuera de la provincia y en el extranjero.
UN SOLO SER TE FALTA Y TODO ESTÁ DESPOBLADOComencemos por entendernos este no es un poema de amor y si lo fuerame cuidaría muy bien de decirles quién es la "musa inspiradora" comodirían los griegos con sus columnas dóricas o corintias pero esta tarde de un sábado cualquiera de una vida más cualquiera todavíase me ha ocurrido distraerlos con algunos secretos que quizá alguien comparta desde lejos:el mundo, más bien diría el planeta tierra que tiene un movimiento de rotaciónque se trasmite a las almas los trópicos a su vez tienen pájaros quedan vida cuando tocan a las orquídeas, y me atrevería a afirmarque hay algunas plantas escondidas en lo más oscuro de sus selvasque sueñan nuestros propios sueños de cronistas y nos hacen ver una cara desconocida olvidada al despertarEs esa parte de sombras la que siempre los seres humanosbueno, mejor dicho ustedes o yo buscamos en algún momento dentro de la multitudserá un brillo en una mirada negra me pregunto? Una ausencia? aquel verso de Borges como una cuerda atadaen la garganta según podemos inventar sin consultar los textos? el resplandor que queda después que nos inventamos también en compañía de los amigos?Debe ser me digo el resto de algún naufragio y aquí empezamos la enumeración de acontecimientos más o menos de este modo:el alma, flor también cerrada ahora en la oscuridad de los sábados que busca su propio perfume mágico y forma parte de las rebeliones por la carestía del aceite la explotación de compañías extranjeras el vuelo de un enorme avión de pasajeros que explota en el aire y se hunde en el mar con sus valijas y su carga humana;y el alma, ese pájaro otro quemado en sus alas multicolores (el picaflor el quetzal sus plumas colgadas en el vestido de los Reyes Incas)bailando duramente en una fiesta más o menos efímera girando como el planeta alrededor de un sol que ahora se ha apagado para siempreaunque mañana salga de nuevo el alma, envuelta en un tejido o un tapiz bordado con las cuerdas del amoralrededor de una cintura desnuda como se ve en las revistas de modas, ola pasajera que toma el barco y nos ve desde la borda más altasu madre y yo, despidiéndola con señales que los marineros y los maridoscontemplan con sonrisas equívocas, por qué? el secreto "fluido"o fuerza mental que despierta a los amantes desde lejos aunque estén ahora separadosy sirva para despoblarnos o poblarnos alternativamente (Esos dos seres, perdidos en una ciudad terrestre abandonados uno del otro en un país en un mapa, en una esfera con sus capiteles griegos sus museos de París los discos de canciones revolucionarias) Cuando todo haya sido destruido pondremos en una jaula o mejor, en vitrinas protegidas con durose impenetrables cristalesese polvillo que podremos recoger después de las fiestasesas cintas de olvido que correrán como víboras por las gargantas o el beso en la oreja, y sobre todo el desierto abierto en medio de la multitud.CAMINO ENTRE LA GENTEMe quedará la imagen cuando se vayan otras cosas aprendidas la circunferencia del globo terráqueo el año de nacimiento de Hernán Cortés, la cantidad de novelas de caballería que fueron contrabandeadas a las Indiasy entonces lo contaría de esta manera un camino abierto entre muchas personas, el hueco que dejaun pájaro que se aleja de pronto de la bandada ese pájaro que presiente quizás las tormentas en una nube pasajerala mirilla del asesino que observa desde la terraza el paso del Presidenteuna alfombra tirada desde la escalinata de mis piernas al suelo negro de sus pies atravesando el salón ruidosoAtravesando el color rubio del vino y al trepar por las ramas oscuras del alto gomerodesprenderse en un zorzal cantando terriblemente solo, en mediode las grandes hojas verdes Solo, allí hasta que el camino se abrióY por qué, por qué?, me preguntaré en la vejez todas las sombras con cuerpos de personas que hablaban y reían desaprensivamente de cosas puerilesse apartaron hicieron entre los dos un callejón de reflectores guiados por quién? Y desde lejos, desde la mirilla de un caza ametrallandonos miramos, a través de ese camino que de pronto se abrió y luego se cerródejándonos el retrato simultáneo de dos figuras de una mujer y un hombreque se vieron un segundo y vos me llamaste con los ojos y yo te llamécon estos gatos locos en la mente.MADAME BOVARYEmma te equivocaste cuando saliste de tu casa en un carruaje con grandes ruedas que corrían hacia atrás como en las películas del Oesteporque tu soledad era algo que debía ser solamente tuyoy porque era fatal que nadie te comprendiera en ese pueblo de provinciasNi siguiera tu marido el pobre hombre gris herido de tu amorBueno, no me hables ahora de tus taquicardias o de los vestidos con enaguas y encajesdéjame explicarte que me conduelo solamenteporque te perseguían furiosamente los vecinos ineptos en el juegode tu corazón virgen y tu siglo era un cambio lentamente mirado a través de las celosíasde la villa más bien ponte el anillo o los collares de los hippiesy piensa en Carnaby Street en cómo lograr la infidelidad sin que tengas que recurrir a tu conciencia de pobre muchacha provincianaYo pienso que buscabas saber solamente cómo te desnudarían los otros y estos otros cretinos te traicionaron EmmaDame la mano no llores más quédate en silencioy escuchemos juntos estos discos de los Beatles.SOBRE EL DAÑO QUE HACE EL TABACOEs un bosque declamado de hojas que encendemos mirando en el vacío como los soldados de lo habladola sutil sustancia de horas pero qué digo sólo minutoseso que nos conmueve roedores venenosos instintos labiosy dedos amarillos trozos de tabaco que chupamos desesperadamenteel alimento las preguntas, aquel por qué por qué?accidentes del cuerpo que la memoriadeja como los ceniceros y las perchas en donde colgamos corbatas reverencias y pantaloneshábiles en las erratas de escasos dominios y esa superflua desaparición de los bronquiosque nunca duermen (ramas secas arrasadas por el viento insectos secos los nidos abandonados)acuáticos y terrestres series los piojos que polen y ufanosAéreos mundos crueles despojados del sol de afuera cerrados o encerradosel gran piloto de las canciones de los instantes de la espera quizá la última luz esa del cigarrillo que se apaga la cara de la que se fue.
