Día del padre
Cualquiera sea la relación que hayamos tenido con nuestros progenitores, la forma en que nos relacionamos con ellos, fijará en nuestro sistema emocional una manera de reaccionar ante otras relaciones.
No quiero decir que no se pueda modificar el procedimiento; pero, generalmente, se tiende a repetir un modelo. Es tal vez por eso, que a los días fijados para recordar al padre, por ejemplo, aunque sabemos que es solo un invento de las propagandas comerciales, solemos otorgarle una importancia desmedida. Si lo tenemos todavía con nosotros, hacemos una cuestión de peso el ir a visitarlo, aunque vivamos lejos; seguramente gastaremos una suma importante en un regalo que testimonie nuestro afecto y el reconocimiento por sus esfuerzos. Y si ya no lo tenemos a nuestro lado, será el turno de comprar flores, encargar misas y elevar oraciones a su memoria. Y está bien que así sea, si así lo sentimos. Personalmente, creo que el mejor regalo para un padre amado, es el de recrear en nuestros corazones las verdades y los valores que nos enseñó con sus palabras y sus ejemplos; y hacernos el compromiso serio de no traicionar su memoria, rescatando todo lo positivo que recordamos de él, para enseñarlo, a nuestros propios hijos. Si podemos mirar a los ojos a nuestro padre, (en el feliz caso de tenerlo todavía sobre la tierra) sin tener que bajar los nuestros; o mirar una fotografía suya con una mezcla de tristeza y orgullo sano (si ya no podemos abrazarlo) y darle las gracias desde la profundidad de nuestros corazones, creo que rito será muy gratificante para él, donde quiera que esté, y también para nosotros. Y más sincero. Para encontrarte, padrePara encontrar las voces que el amor hizo inmortales,mi corazón sabe el camino.Mi corazón lo sabe.Hay que viajar al borde de la sangre,dejar atrás las cicatrices de las lápidas,pasar sobre silencios verticales.Para encontrarte, padremi corazón halló el secreto:(no se pierden los seres entrañables)hay que olvidar las lágrimas y el miedo.Hay que borrar los bronces empañados,para entrar a la médula desnudadonde arden tu memoria y tus verdades.Para llegar a vos,mi corazón tiene la llave.Y es inútil que afirmenque hace tiempo que has muerto;mi corazón no se ha enterado,Padre. Tuky Carboni
