Hoy, un relato de Jorge Luis Borges
La lectura de este autor es imprescindible, pero existe una idea socialmente instalada: es demasiado complejo y ante el primer renglón que obliga a uno a detenerse, pues se lo hace. Esto no está mal, ya que se trata de una delicada literatura que requiere atención, pero resulta que muchos lo dejan para siempre, a lo que se suman prejuicios políticos.
Entrar en la exquisita y variada obra de Jorge Luis Borges, tanto en prosa, como en verso, exige ejercicio de lectura de lo simple a lo complejo y no dejarse morir en el intento. Borges asusta, pero se puede comprender, disfrutar, internarse en su mundo, salir de él con la visión distinta de un escritor que pensábamos insondable.Hoy les entrego un cuento breve, un relato, casi una leyenda, que pertenece a "El Aleph", un libro editado en 1949, y que está compuesto por diecisiete cuentos, entre ellos el que hoy transcribo.Cuando uno se ve llevado obligatoriamente a la lectura y análisis de textos por los programas de estudio, muchas veces la premura, la obligación nos hace enfocar e internalizar un autor o una obra de determinada forma que puede no permitirnos el goce estético. Los tiempos de profundización, de lectura pausada, de intercambios con docentes especializados, con colegas y alumnos nos lleva a descubrir ese mundo fascinante que guardan los autores en sus obras. Eso me ocurrió a mí, egresada aún muy joven, comencé a disfrutar de Borges varios años después, y de lo más simple a lo complejo, si de simple se puede hablar con respecto a una obra de este escritor. Quedé prendada de "El Aleph" y en especial de los relatos "Los dos reyes y los dos laberintos", "Emma Zunz" (imperdible), "El Zahir" y la "Biografía de Tadeo Isidoro Cruz". Después, uno mismo se invita a más lectura, a más autores, a más géneros siendo éste uno de los placeres más plenos y enriquecedores.Los laberintos son leit motiv en la obra de Borges, como en la de otros muchos escritores. Vivió fascinado por los laberintos. El laberinto borgeano es un sincretismo de lo apocalíptico y de una profunda esperanza. --------------------------------------------------------------------Los dos reyes y los dos laberintos"Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto mejor y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: "¡Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el paso".Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con Aquel que no muere." -----------------------------------------------------Borges nos cuenta la historia de un rey que logró vengarse de la humillación. La magnitud de la lección que elaboran los personajes es enorme y su extensión y final se asemeja a una fábula. Su contenido central es religioso y trata de demostrar que en las estructuras universales de justicia no existen victorias para el mal. El valor espiritual de esta obra es la advertencia sobre los excesos del poder en manos de los hombres y en lo no confiable de las intenciones pasajeras. En resumen, el cuento-fábula hace sobresaltar una moral o lección espiritual que nos indica que al final siempre habrá justicia, adviertiéndonos que debemos cuidar de nuestros actos.
