José Agustín Goytisolo (1928-1999)
Poeta nacido en Barcelona el 13 de abril de 1928, de familia burguesa y castellano-hablante, que se vio brutalmente sacudida por la muerte de la madre -Julia Gay- víctima de un bombardeo franquista sobre la ciudad en 1938. El hecho dramático afectó a todos los hijos, pero especialmente a José Agustín, que puso a su hija el nombre de la madre perdida, y que en uno de sus más célebres poemas (musicado y cantado por Paco Ibáñez), Palabras para Julia, une voluntariamente, en amor y deseo, a las dos mujeres.
En 1993, en el tomo Elegías a Julia Gay reunió todos los poemas de tema materno, principal en su primer libro, El retorno (1955) y en otro, muy posterior, en que pretendía cerrar esa vieja y fecunda herida, Final de un adiós (1984).Bebedor, fumador, vitalista, hombre de la vida como libertad y como exceso, tuvo al final de su vida inumerables depresiones. José Agustín Goytisolo murió el 19 de marzo de 1999 al precipitarse en extrañas circunstancias al vacío desde el balcón de su casa.Palabras para JuliaTú no puedes volver atrásporque la vida ya te empujacomo un aullido interminable,hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombresque llorar ante el muro ciego.Te sentirás acorralada,te sentirás perdida o sola,tal vez querrás no haber nacido,yo se muy bien que te dirán que la vida no tiene objetoque es un asunto desgraciado,entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribípensando en ticomo ahora pienso.Un hombre solouna mujerasí tomados de uno en unoson como polvono son nada,pero yo cuando te hablo a ticuando te escribo estas palabraspienso también en otros hombres,tu destino está en los demás,tu futuro es tu propia vida,tu dignidad es la de todos,entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribípensando en ticomo ahora pienso.Nunca te entregues ni te apartesjunto al camino,nunca digas no puedo más y aquí me quedo,la vida es bellatú verás como a pesar de los pesarestendrás amortendrás amigos.Por lo demás no hay eleccióny este mundo tal como es será todo tu patrimonio,perdóname no sé decirte nada más,pero tú comprende que yo aún estoy en el camino,y siempre siempre acuérdate de lo que un día yo escribípensando en ticomo ahora pienso.La voz del país más hermoso de la TierraEn este mismo instantehay un hombre que sufre,un hombre torturadotan sólo por amarla libertad.Lo peorLo malo no es contemplar a un perro atropelladojunto a la cinta gris de la autopistaque se incorpora todavía vivo y anhelantesobre sus patas delanterasy luego con vergüenza apercibirte que la visiónte la devuelve la imagen de un niño bombardeado.Lo malo lo peor es creer que tu cerebrofunciona de igual modo que una computadoray urdir muy hondas especulaciones sobre el hombreconsiderado como un animal cibernéticosin pararte a pensar que es el ordenador el que está hechorudimentariamente a tu imagen y semejanza.Me lo decía mi abuelitoMe lo decía mi abuelito,me lo decía mi papá,me lo dijeron muchas vecesy lo olvidaba muchas más.Trabaja niño no te piensesque sin dinero vivirás.Junta el esfuerzo y el ahorroábrete paso, ya verás,como la vida te deparabuenos momentos. Te alzarássobre los pobres y mezquinosque no han sabido descollar.Me lo decía mi abuelitome lo decía mi papáme lo dijeron muchas vecesy lo olvidaba muchas más.La vida es lucha despiadadanadie te ayuda, así, no más,y si tú solo no adelantas,te irán dejando, atrás, atrás.¡Anda muchacho y dale duro!La tierra toda, el sol y el mar,son para aquellos que han sabidosentarse sobre los demás.Me lo decía mi abuelitome lo decía mi papáme lo dijeron muchas vecesy lo he olvidado siempre más.Por rincones de ayerEn lugares perdidoscontra toda esperanzate buscaba.En ciudades sin nombrepor rincones de ayerte busqué.En horas miserablesentre la sombra amargate buscaba.Y cuando el desalientome pedía volverte encontré.Se oyen pájaros...El alba. Se oyen los pájaroscomo perdidos en la niebla;el silencio sube sus cantosa la penumbra de la estancia.El percibe un temblor muy tenueque estremece la piel que amadulce en su ensueño. Muy despaciola va cubriendo con la sábanapor evitar que se desvele.Pero unos brazos le envolvíany se ciñeron a su cuerpo:eternidad fue aquí lisuramiel y jazmín. Mucho más tardeaún se oía el cantar los pájaros.SecretoAntes yo no sabíapor qué debemos todos—día tras día—seguir siempre adelantehasta como se diceque el cuerpo aguante.Ahora lo sé.Si te vienes conmigote lo diré..
