JOSEFA
ESTOS RECUERDOS DE FAMILIA, DE SELVA OLIVERA, QUE NOS TRAE AÑORANZAS DEL PASADO, ADEMÁS DE SU BUENA PROSA, QUE NOS INVITA A PREPARAR UN MATE Y SENTARNOS COMODAMENTE A LEERLO, NOS LLEVA ATIEMPOS DONDE EL MISMO DABA LA IMPRESIÓN DE LENTITUD.
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"Me llamo Josefa" -dijo y se quedó callada con los ojos bajos, manoseando el delantal desteñido para calmar los nervios.Él la siguió mirando, como recreándose con esa belleza tosca y morena tan distinta de las del otro lado del mar."Josefa" -murmuró y hasta le era imposible quitar la vista hasta que un tinte rojizo tiñó las mejillas de ella y él se rió."Josefa..." pensó de dónde vendría ese nombre si el Tata se llamaba "Tata" y la mama, "Mama", y vaya a saber por qué no le habían puesto María, como la María de la otra chacra, o Clara por la Clarita Medina de la entrada del puerto."Josefa"... se dijo bajito y siguió bombeando el agua fresca."Cha' q' había sido lindo... el señorito de la Italia", lindo con las barbas y el pelo medio rojo a la luz del sol.Ese día cocinó rico y tarareó siempre porque estaba contenta y medio alborotada, y cuando cerró los ojos para dormir la noche, la imagen barbada del italiano llenó de sudor y pecado las sábanas blancas.De ahí fue una costumbre. Ella veía a lo lejos abrirse la tranquera y ya salía al molino.Él la saludaba galante y ella apenas murmuraba y sentía que el viejo vestido le hacía traspirar."Vo' Josefa andás alzada con el señorito gringo... a mí no me vas a engañar porque soy más vieja y más viva. Mirá si se enteran los patrones, (...), te mandan otra vez pa'l puerto"Y qué se le había dado a la cocinera por andar bicheando, total que los patrones ni se fijaban."Josefa..." pensó. ¡Ay! ¡Por qué Josefa! Y no Susan como las señoritas almidonadas. Laura o Vivian. Josefa era nombre de pobre "¡caray!"Abrió del todo la ventana grasienta de la cocina y lo vio a lo lejos, como todos los días, subir y bajar al caballo, andar, trotar, andar de nuevo, ejercitándose y riendo con el señorito que le enseñaba. ¿Y no tendrían caballos en las Italias? Vaya saber, venirse tan lejos "pa' aprender" cosa tan fácil.Más de dos meses pasó Josefa entre saludos, rubores, espiadas y suspiros, y soñaba mucho todo el día.Y pasó una noche. Ella se iba ya para el pueblo, envuelta en su chal gastado. Cruzó la tranquera y él adivinó su mano entre las sobras. Curioso, ella no se asustó, casi se lo esperaba. Caminaron un poco sintiendo en silencio el calor de la sangre.Él la recostó entre los yuyos tiernos de primavera y ella supo qué hacer, aunque nunca lo había hecho.Después calor. Después el tiempo. Después la vida."Dicen que'l gringo anda meta guerra en las uropas, che. Y vohdejá d'andar con cara de alpargata, total un regalo te dejó." Y riendo burlona se alejaba la cocinera entre pícara e irónica, pero Josefa ni se enteró.Acarició la pelusa rojiza de la cabeza de su gurisito y siguió cosiendo las sábanas blancas..."Josefa, Josefa Silguero me llamo..." qué lo tiró, ahora hasta le gustaba su nombre porque él le dijo "Josefa, Josefa" muchas veces, mientras acariciaba su cuerpo, medio vestido, medio desnudo, a la salida nomás, camino al puerto, una noche que olía a primavera."CONVERSACIONES CON USTED" - Selva Olivera
