Leopoldo Marechal
Leopoldo Marechal nació en Buenos Aires en 1900 y murió en 1970, dejando una obra literaria que comprende poesía, novelas, teatro y ensayos. Fue maestro y profesor de enseñanza secundaria. En los cursos de cultura católica estudió teorías platónicas y aristotélicas que, aplicadas por él a la estética, se reflejan en sus novelas y ensayos de la madurez, pero que ya habían sido anticipadas por su ensayo Descenso y ascenso del alma por la belleza (1939). En este libro revela Marechal la influencia que sobre sus teorías ejercieron las lejanas figuras de San Isidoro, San Agustín y Platón. En la primera etapa de su vida literaria prevaleció la poesía. Después de publicar Los aguiluchos (1922) se integro al grupo martinfierrista, y en Días como flechas (1926) recogió y profundizo las imágenes ultraístas y las metáforas renovadoras del vanguardismo. Fuente: Literatura y Mediana Edad.
Del amor navegantePorque no está el Amado en el AmanteNi el Amante reposa en el Amado,Tiende Amor su velamen castigadoY afronta el ceño de la mar tonante.Llora el Amor en su navío erranteY a la tormenta libra su cuidado,Porque son dos: Amante desterradoY Amado con perfil de navegante.Si fuesen uno, Amor, no existiríaNi llanto ni bajel ni lejanía,Sino la beatitud de la azucena.¡Oh amor sin remo, en la Unidad gozosa!¡Oh círculo apretado de la rosa!Con el número Dos nace la pena.El amor es un robo me dijiste una tarde...]Leopoldo MarechalEl amor es un robo -me dijiste una tarde-robamos y nos roban, y así pasa de modoque en los senderos quedan nuestras mejores galasresecas como lirios que marchitó el otoño.Han pasado los años y de nuevo tu imagencruzó por mis ideas con la luz de un meteoro,y mirando en mi abismo y hallando mucha sombrarecuerdo tus palabras: El amor es un robo.A UN ZAINO MUERTO por Leopoldo MarechalEn la inocencia de tus ojos muertosrecuperó su dignidad el cielo:la muerte nunca tuvodos tréboles más castosque tus ojos.La tarde se perfuma con el silencioque brota de tu piel.Bajo tus patas rígidas la tierrallora su música perdida.Se ha dormido en tus remos la distancia.Semillas de la noche veniderason tus ojos abiertos como nunca.Has arreado tus días como novillos rojosy tus noches enguampadas de luna.sobre tu cruz el solfue un pájaro boyero que cantó en las mañanas.Hacías temblar la cuerdametálica de los ríos.Cigüeñas asustadas, los paisajesal son de tu galope levantaron el vuelo.Corazón batiente de la soledad,has azotado las ocho lejanías desnudas.En bajíos de sueño descansarás ahora:tu paz es un elogio de la muerteque perfuma los llanos.La tierra de tus huesosempolvará mañana los tobillos del viento.Ingresar a mi CuentaAdan BuenosayresAdan BuenosayresInjustamente marginado cuando se publicó, en 1948, a causa del peronismo militante de Marechal, del cáustico retrato que hacía de los más ilustres miembros de la generación martinfierrista y de la aluvional complejidad del texto, a contrapelo con los cánones de la época, sería reivindicado a partir de la década del 60 como uno de los textos esenciales de nuestra literatura.Planteado como un viaje de la oscuridad hacia la luz, que se inicia con el despertar metafísico de Adán y su afán por trascender esa tristeza que nace de lo múltiple; el libro registra cada paso de ese itinerario y, por reflejo, cada uno de los personajes y vicisitudes del mundo que rodea a Adán, como una verdadera epopeya integral del espíritu. En ese mosaico, ambientado en el Buenos Aires de la década del 20, aparecen puntualmente: la estética o el debate de ideas (en la tertulia literaria en casa de los Amundsen); el elogio al guerrero; la idealización mística de la belleza; el enfrentamiento con los monstruos y la mitologización de la historia; el banquete dionisíaco; la catarsis a través de la sátira más desbordante y la redención desesperada, previo a su encuentro con el linyera y a su muerte.Si, como dijo Macedonio Fernández, una novela es la historia de un destino completo; pocos libros en la literatura argentina caben tan perfectamente en esa definición como el Adán Buenosayres.PARRAFOS DE ADÁN BUENOS AIRESMás feo que un susto a medianoche. Con más agallas que un dorado. Serio como bragueta de fraile. Más entrador que perro de rico. De punta, como cuchillo de viejo. Más fruncido que tabaquera de inmigrante. Mierdoso, como alpargata de vasco tambero. Con más vueltas que caballo de noria. Más fiero que costalada de chancho. Más duro que garrón de vizcacha. Mañero como petizo de lavandera. Solemne como pedo de inglés.Adan Buenosayres, Leopoldo MarechalEn otro momento el personaje realiza una excursión nocturna a los suburbios de la ciudad para encontrar huellas históricas y mitológicas que den cuenta de algunos aspectos de su identidad y de su historia. Para concretar su propósito debe cruzar una tabla angosta:Era el puente que unía las dos márgenes del abismo. Y entonces fue cuando se quebró la moral de los héroes, al pensar que deberían hacer equilibrio a tientas en una tabla insegura y sobre un zanjón cuya profundidad ignoraban... Adán Buenosayres la recorrió (la tabla)... En la mitad del camino se tambaleó peligrosamente bajo una ráfaga de viento, y oyó en la profundidad el tentador arrullo de los batracios que lo invocaban a su compañía... Al trasponer el zanjón verían ya las luces de la Casa del Muerto...Citas de Adán Buenosayres, Libros Perfil, Buenos Aires, 1998.Nota: Esta cita es parte del work-in-progress "La consulta psicoanalítica de Adán Buenosayres" que está elaborando el Lic. Guillermo Julio Montero, Presidente de la Fundación Travesía.La Fundación Travesía agradece a la señora María de los Ángeles Marechal, Presidente de la Fundación Marechal, su autorización para reproducir los textos de Leopoldo Marechal.
