MARTA ZAMARRIPA
Nacida en Gualeguay, en la primavera del siglo XX, aunque habitante de toda la provincia de E. Ríos: De Victoria, donde recibió su educación básica; de Paraná, donde se graduó como Profesora de Lengua y Literatura; de Concordia, donde vivió en las décadas del 60’ ,70’ y parte del 80’.
MUJERESSé que nos une este silencio.La pureza de caminar desnudos pedregales.Estos grises días grisesque transitamos solas, que sabemos.El humo en los rincones.La opaca fruta de los paraísosilustrando ventanas.Hemos crecido juntas.Germinadas por lluvias,por rocíos,por el dolor de estar a la intemperie,de sacar nuestro ángel del tacho de basurade tejer la esperanza con la aguja de mierda de los días.Rezándole al amor,a nuestros muertos,al hombre que mataron en Camiri,al retrato de ayer con nuestras trenzas.A todo lo que es puro todavíaentre el chicle, los anticonceptivosy la mugre en inglés que nos contagian.Nos rebasan a gritos las mujeres que somos.Con luna creciente.Con broncas.Con nostalgias.Con unas ganas locas de hacer pueblosde nuestra sangre ardida, enamorada ...Y así, desvencijadas,nos inventamos calles con yuyitospara que duelan menos los zapatosy se ablanden los ojos,los gatos,los zaguanes.Nos calzamos la voz. El almanaque.Hoy hace mucho tiempo que nos pesan fusilesde estar y estar y estar en pie de guerra.PÁJAROS SOBRE EL SOMBRERO DE VINCENT VAN GOGHAh, no me olvido,no olvidaré jamás.Pero miro estos camposeste fulgor sobre los trigoseste terrón de sorgoesta sonrisa de agua que oculta el mar.Aquí en la patria,digo, esta provincia,la eternidadse mueve como el mundo.Yo lo he visto a Van Goghsembrando en estos surcos.He visto su sombrero campesinoentre los girasoles de Victoriay su oreja ardida en el atardecerconvocando el vuelo de los pájaros.Aquí lo he visto,lo veo todavía.Ah, no me olvido,no olvidaré jamásaquella tarde de Berlíncuando me suicidé en el canto de un mirlosin saber que los caballos azules de Frank Marcestaban para salvarmede un naufragio en tus ojoslejanos ya perdidos para siempre.Ah, no me olvido,no olvidaré jamásaquel estanque,intimidad azul de la bellezaagua dormida de Monetdonde me ahogué de inocencia y delirio.Ah, no me olvido,no olvidaré jamásaquel portal, aquella aldaba,aquel cielo de siglos de Toledoprecipitado por el Grecco.Ah, no me olvido,no olvidaré jamás.Pero Van Goghno estaba en los museos.Yo lo he visto flotarsobre los girasoles de Victoria.Liviano más que el aire.Reconciliado con la dicha.Definitivo de fulgores.Lo he visto entre los sorgos.Lo he visto entre los trigales.Y el viento levitaba su sombreroy cardenales amarillos de las islascantaban sobre su cabezay miles de pájarospicoteaban los granos de oro de su corazón.
