Miguel Hernández, poeta del pueblo
Hace muchos años nació en Orihuela Miguel Hernández, uno de los poetas más importantes de nuestra lengua. De pequeño, a Miguel le gustaba observar y encontrar la explicación de todas las cosas, y era muy bueno en los estudios, pero tuvo que dejar pronto la escuela para cuidar las cabras y ayudar a su familia. Eso no impidió a Miguel cumplir su sueño de ser poeta y escribir versos para todos: para los niños y niñas sin escuela, para los hombres sin pan, para los campesinos pobres del mundo.
Romancillo De MayoPor fin trajo el verde mayocorrehuelas y albahacasa la entrada de la aldeay al umbral de las ventanas.Al verlo venir se han puestocintas de amor las guitarras,celos de amor las clavijas,las cuerdas lazos de rabia,y relinchan impacientespor salir de serenata.En los templados establosdonde el amor huele a paja,a honrado estiércol y a leche,hay un estruendo de vacasque se enamoran a solasy a solas rumian y braman.La cabra cambia de pelo,cambia la oveja de lana,cambia de color el loboy de raíces la grama.Son otras las intencionesy son otras las palabrasen la frente y en la lenguade la juventud temprana.Van los asnos suspirandoreciamente por las asnas.Con luna y aves, las nochesson vidrio de puro claraslas tardes, de puro verdes,de puro azul, esmeraldas;plata puras, las aurorasparecen de puro blancasy las mañanas son mielde puro y puro doradas.Campea Mayo amorosoel amor ronda majadas,ronda establos y pastores,ronda puertas, ronda camas,ronda mozas en el bailey en aire ronda faldas... VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVANVientos del pueblo me llevan,vientos del pueblo me arrastran,me esparcen el corazóny me aventan la garganta.Los bueyes doblan la frente,impotentemente mansa,delante de los castigos:los leones la levantany al mismo tiempo castigancon su clamorosa zarpa.No soy de un pueblo de bueyes,que soy de un pueblo que embarganyacimientos de leones,desfiladeros de águilasy cordilleras de toroscon el orgullo en el asta.Nunca medraron los bueyesen los páramos de España.¿Quién habló de echar un yugosobre el cuello de esta raza?¿Quién ha puesto al huracánjamás ni yugos ni trabas,ni quién al rayo detuvoprisionero en una jaula?Asturianos de braveza,vascos de piedra blindada,valencianos de alegríay castellanos de alma,labrados como la tierray airosos como las alas;andaluces de relámpagos,nacidos entre guitarrasy forjados en los yunquestorrenciales de las lágrimas;extremeños de centeno,gallegos de lluvia y calma,catalanes de firmeza,aragoneses de casta,murcianos de dinamitafrutalmente propagada,leoneses, navarros, dueñosdel hambre, el sudor y el hacha,reyes de la minería,señores de la labranza,hombres que entre las raíces,como raíces gallardas,vais de la vida a la muerte,vais de la nada a la nada:yugos os quieren ponergentes de la hierba mala,yugos que habéis de dejarrotos sobre sus espaldas.Crepúsculo de los bueyesestá despuntando el alba.Los bueyes mueren vestidosde humildad y olor de cuadra:las águilas, los leonesy los toros de arrogancia,y detrás de ellos, el cieloni se enturbia ni se acaba.La agonía de los bueyestiene pequeña la cara,la del animal varóntoda la creación agranda.Si me muero, que me mueracon la cabeza muy alta.Muerto y veinte veces muerto,la boca contra la grama,tendré apretados los dientesy decidida la barba.Cantando espero a la muerte,que hay ruiseñores que cantanencima de los fusilesy en medio de las batallas.(En Orihuela, su pueblo y el mío, seme ha muerto como del rayo Ramón Sijé,con quien tanto quería.)Yo quiero ser llorando el hortelanode la tierra que ocupas y estercolas,compañero del alma, tan temprano.Alimentando lluvias, caracolasy órganos mi dolor sin instrumento.a las desalentadas amapolasdaré tu corazón por alimento.Tanto dolor se agrupa en mi costado,que por doler me duele hasta el aliento.Un manotazo duro, un golpe helado,un hachazo invisible y homicida,un empujón brutal te ha derribado.No hay extensión más grande que mi herida,lloro mi desventura y sus conjuntosy siento más tu muerte que mi vida.Ando sobre rastrojos de difuntos,y sin calor de nadie y sin consuelovoy de mi corazón a mis asuntos.Temprano levantó la muerte el vuelo,temprano madrugó la madrugada,temprano estás rodando por el suelo.No perdono a la muerte enamorada,no perdono a la vida desatenta,no perdono a la tierra ni a la nada.En mis manos levanto una tormentade piedras, rayos y hachas estridentessedienta de catástrofes y hambrienta.Quiero escarbar la tierra con los dientes,quiero apartar la tierra parte a partea dentelladas secas y calientes.Quiero minar la tierra hasta encontrartey besarte la noble calaveray desamordazarte y regresarte.Volverás a mi huerto y a mi higuera:por los altos andamios de las florespajareará tu alma colmenerade angelicales ceras y labores.Volverás al arrullo de las rejasde los enamorados labradores.Alegrarás la sombra de mis cejas,y tu sangre se irán a cada ladodisputando tu novia y las abejas.Tu corazón, ya terciopelo ajado,llama a un campo de almendras espumosasmi avariciosa voz de enamorado.A las aladas almas de las rosasdel almendro de nata te requiero,que tenemos que hablar de muchas cosas,compañero del alma, compañero.
