Neruda
FELÍZ DÍA DE LA MADRELA MADRE LOCAHace mucho, mucho tiempo, vivían en una aldea dos mujeres jóvenes que no habían tenido la suerte de tener ni hijos, ni hijas. Había un dicho según el cual "una mujer sin hijos era una fuente de desgracias para la aldea".Un día, una señora vieja golpeó a su puerta para pedir comida. Las mujeres jóvenes la recibieron con mucha amabilidad y le dieron de comer y ropa para vestirse. Después de comer y extrañada por el silencio y la ausencia de voces infantiles, la anciana les pregunto:- ¿Dónde están vuestros hijos?- Nosotras no tenemos hijos, n hijas y por eso, para no causar desgracias a la aldea nos pasamos el día fuera del pueblo.Entonces, les dice la señora:- Yo tengo una medicina para tener hijos, pero después de haber dado a luz, la madre se vuelve loca.Una de la mujeres le contestó que aunque enfermase ella sería feliz por haber dejado un niño o una niña en la tierra. En cambio, la segunda le dijo que no quería enloquecer por un hijo.La señora vieja dio la medicina solo a la que se lo pidió.Después, algunos años más tarde la señora vieja regresó al pueblo y se encontró a las dos mujeres jóvenes. La que no había tomado su medicina le dijo: "Tu nos dijiste que quien tomara la medicina se volvería loca, pero mi hermana la tomó, tuvo una hija y no enfermó"Y la anciana le respondió: "Volverse loca no quiere decir que se convertiría en una persona que anduviera rasgándose las ropas o que pasara todo el día mirando a las nuves como si paseara por el aire ; lo que yo quise decir es que una mujer que da a luz un niño o una niña estará obligada a gritar todo el tiempo, para a continuación no parar de reir, llorará por la criatura, le pegará, le amará... Éso es él ser madre y volverse loca. Cuento anonimo+ La madre -PABLO NERUDA> LA MAMADRE La mamadre viene por ahcon zuecos de madera. Anochesopló el viento del polo, se rompieronlos tejados, se cayeronlos muros y los puentes,aulló la noche entera con sus pumas,y ahora, en la mañanade sol helado, llegami mamadre, doñaTrinidad Marverde,dulce como la tímida frescuradel sol en las regiones tempestuosas,lamparitamenuda y apagándose,encendiéndosepara que todos vean el camino.Oh dulce mamadre—nunca pudedecir madrastra—,ahorami boca tiembla para definirte,porque apenasabrí el entendimientovi la bondad vestida de pobre trapo oscuro,la santidad más útil:la del agua y la harina,y eso fuiste: la vida te hizo pany allí te consumimos,invierno largo a invierno desoladocon las goteras dentrode la casay tu humildad ubicuadesgranandoel ásperocereal de la pobrezacomo si hubieras idorepartiendoun río de diamantes.Ay mamá, ¿cómo pudevivir sin recordartecada minuto mío?No es posible. Yo llevotu Marverde en mi sangre,el apellidodel pan que se reparte,de aquellasdulces manosque cortaron del saco de la harinalos calzoncillos de mi infancia,de la que cocinó, planchó, lavó,sembró, calmó la fiebre,y cuando todo estuvo hecho,y ya podíayo sostenerme con los pies seguros,se fue, cumplida, oscura,al pequeño ataúddonde por primera vez estuvo ociosa bajo la dura lluvia de Temuco.POEOBRERITOGABRIELA MISTRALMadre, cuando sea grande¡ay, qué mozo el que tendrás!Te levantaré en mis brazos,como el zonda* al herbazal.O te acostaré en las parvaso te cargaré hasta el maro te subiré las cuestaso te dejaré al umbral.Y ¡qué casa ha de hacertetu niñito, tu titán,y qué sombra tan amantesus aleros van a dar!Yo te regaré una huertay tu falda he de cansarcon las frutas y las frutasque son mil y que son más.O mejor te haré tapicescon la juncia de trenzar;o mejor tendré un molinoque te hable haciendo el pan.Cuenta, cuenta las ventanasy las puertas del casal;cuenta, cuenta maravillassi las puedes tú contar... Jorge Luis BorgesIYa no es mágico el mundo. Te han dejado.Ya no compartirás la clara lunani los lentos jardines. Ya no hay unaluna que no sea espejo del pasado,cristal de soledad, sol de agonías.Adiós las mutuas manos y las sienesque acercaba el amor. Hoy sólo tienesla fiel memoria y los desiertos días.Nadie pierde (repites vanamente)sino lo que no tiene y no ha tenidonunca, pero no basta ser valientepara aprender el arte del olvido.Un símbolo, una rosa, te desgarray te puede matar una guitarra.IIYa no seré feliz. Tal vez no importa.Hay tantas otras cosas en el mundo;un instante cualquiera es más profundoy diverso que el mar. La vida es cortay aunque las horas son tan largas, unaoscura maravilla nos acecha,la muerte, ese otro mar, esa otra flechaque nos libra del sol y de la lunay del amor. La dicha que me distey me quitaste debe ser borrada;lo que era todo tiene que ser nada.Sólo que me queda el goce de estar triste,esa vana costumbre que me inclinaal Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
