"Poesías al aire" por el Día del Lector y el cumpleaños de Borges
A 117 años del nacimiento de Jorge Luis Borges, los escritores argentinos agrupados en la SADE le rendirán un homenaje público con una "suelta" de poemas. Hoy, cuando se celebra el Día del Lector en tributo al poeta, quienes circulen por seis de las esquinas más transitadas de Buenos Aires y por cuatro estaciones porteñas de trenes y subterráneos recibirán postales de regalo con versos impresos de un lado y la cara del autor del reverso. La acción poética, que se desarrollará entre las 9 y las 18, se repetirá en treinta ciudades del interior del país.
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Poema "Los Justos", de Jorge Luis Borges (1899-1986) Poeta nacido en ArgentinaUn hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.El que agradece que en la tierra haya música.El que descubre con placer una etimología.Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.El ceramista que premedita un color y una forma.Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agradaUna mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto. (2)El que acaricia a un animal dormido.El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.El que agradece que en la tierra haya Stevenson. (3)El que prefiere que los otros tengan razón.Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo. (4)Las callesLas calles de Buenos Airesya son mi entraña.No las ávidas calles,incómodas de turba y de ajetreo,sino las calles desganadas del barrio,casi invisibles de habituales,enternecidas de penumbra y de ocasoy aquellas más afueraajenas de árboles piadososdonde austeras casitas apenas se aventuran,abrumadas por inmortales distancias,a perderse en la honda visiónde cielo y de llanura.Son para el solitario una promesaporque millares de almas singulares las pueblan,únicas ante Dios y en el tiempoy sin duda preciosas.Hacia el Oeste, el Norte y el Surse han desplegado -y son también la patria- las calles;ojalá en los versos que trazoestén esas banderas.El SurDesde uno de tus patios haber miradolas antiguas estrellas,desde el banco dela sombra haber miradoesas luces dispersasque mi ignorancia no ha aprendido a nombrarni a ordenar en constelaciones,haber sentido el círculo del aguaen el secreto aljibe,el olor del jazmín y la madreselva,el silencio del pájaro dormido,el arco del zaguán, la humedad-esas cosas, acaso, son el poema.Remordimiento por cualquier muerteLibre de la memoria y de la esperanza,ilimitado, abstracto, casi futuro,el muerto no es un muerto: es la muerte.Como el Dios de los místicos,de Quien deben negarse todos los predicados,el muerto ubicuamente ajenono es sino la perdición y ausencia del mundo.Todo se lo robamos,no le dejamos ni un color ni una sílaba:aquí está el patio que ya no comparten sus ojos,allí la acera donde acechó la esperanza.Hasta lo que pensamos podía estarlo pensando él también;nos hemos repartido como ladronesel caudal de las noches y de los días.
