A tres años, Messi volvió a romperla contra Paraguay
Activo y participativo como esta noche, la otra gran actuación de la "Pulga" contra los guaraníes fue en Mendoza, en 2012. Argentina ganó 3-1 y empezaba a afirmarse bajo el mando de Alejandro Sabella y el rosarino tuvo una performance maravillosa
Lionel Messi está peleado con el gol en la Copa América. En cinco partidos, solamente convirtió uno: contra Paraguay, justamente, de penal. "Es increíble lo que me cuesta hacer goles con la Selección", dijo después del encuentro ante Colombia, donde tuvo un rendimiento sensacional pero no pudo coronarlo con un gol. En la semifinal, contra los guaraníes, el rosarino sufrió lo mismo, aunque su participación fue fundamental en la goleada por 6-1.Ahora, Lio superó su peor racha sin convertir en 2015. No pudo repetir el semestre lleno de goles en Barcelona, en la Selección. Paraguay le traía buenos recuerdos. En 2012, en Mendoza, la "Pulga" la rompió. Argentina le ganó 3-1 al equipo que por entonces dirigía Gerardo Peluso, y Messi metió un golazo de tiro libre, pegó un tiro en el palo y estuvo sencillamente imparable.En ese entonces, la selección de Alejandro Sabella empezaba a afianzarse. Estaba encontrando un funcionamiento claro, contundente y ofensivo. Messi conformaba un cuarteto de ensueño, con Ángel Di María, Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín. Los paraguayos, a Messi, no lo vieron. Gambeteaba, pasaba, lo miraban. La "Pulga", con el partido 2-1, cuando parecía que los guaraníes se acercaban, frotó la lámpara: con un tiro libre desde 30 metros, la clavó pegada al palo, inatajable para Justo Villar.Minutos antes, casi hace otra de las suyas. Encaró a la defensa, pasó, quedó mano a mano con Villar y se la cuchareó, como hace él, como hace siempre, con ese toque de calidad que parece sencillo, imitable para cualquiera. En Barcelona, es una fórmula conocida: lo hizo contra Arsenal, por ejemplo, una noche en la que hizo cuatro goles. Esa vez, pegó en el palo.Messi tiene varios desafíos en un solo partido. En primer lugar, ser decisivo en un encuentro clave para la Selección. Romper la racha sin convertir, por otro lado. Y finalmente, uno más a largo plazo: seguir recortando distancia con Gabriel Batistuta, el máximo artillero de la historia del seleccionado.
