Al mal tiempo, Rafa le puso su mejor cara ganadora
El español obtuvo su primer logro de la temporada a expensas de su amigo Pico Mónaco, que le ofreció batalla en el set inicial para luego derrumbarse ante la superioridad del 4º del mundo
A notamos a Rafael Nadal como ganador del ATP de Buenos Aires, en esta ocasión denominado Argentina Open, como correspondía y se suponía ni bien tomamos conocimiento de que por fin se concretaba su tan esperado regreso para jugar oficialmente y no en exhibición. Fue el primer título del 4° del mundo en el court central del Buenos Aires Lawn Tennis, su 65° personal y su 46° sobre tierra batida, número éste que apareció como igualando un récord -uno de ellos- de Guillermo Vilas y que tras la final y merced a los oportunos oficios estadísticos y contactos de nuestro colega Eduardo Puppo, la ATP corrigió oficialmente, puesto que Willy enganchó 49 títulos sobre polvo de ladrillo y no 46 como figuraba en la web oficial. Un detalle que resaltamos y que no hace más que respetar al impulsor e inspirador del tenis en la Argentina y uno de los más grandes tenistas de la historia, y al que Nadal hace honor ya superándolo en títulos y "persiguiéndolo" en la gran especialidad de ambos, las canchas "lentas".Nadal le ganó la definición de la 15° edición del ATP 250 porteño a su gran amigo Juan Mónaco, dueño éste de un nivel que deja en mentira el puesto 60° con el que inició la semana. Fue un 6-4 y 6-1 relativo, puesto que Pico no escapó nunca al convite del intercambio de "palos" desde el fondo y ofreció batalla en el primer set aun perdiéndolo tras ese quiebre de Rafa en el séptimo game, en su tercera chance, para caerse en el segundo parcial que arrancó también con un quiebre en contra del que no se recuperó, pese a sus ganas y más que aceptable nivel, justo ahora que no fue convocado para jugar la Davis ante Brasil.La lluvia perjudicó la jornada y con sus intermitencias e intensidad, primero retrasó todos los tiempos y luego demoró e interrumpió la realización de la final, que Rafa y Pico sacaron adelante, como los cancheros, que trabajaron a destajo para reacondicionar la superficie y hacerla "jugable". Los dos sumaron muchos errores forzados y no forzados. Pero sacaron bien y plantearon un intercambio de fondo que Rafa rompió cuatro veces yéndose adelante para definir con la volea, mostrándose siempre más firme y superior. Todavía no es "el gran Nadal", está volviendo de lesiones, pero esta semana en Buenos Aires le vino bárbaro para sumar confianza y éxito. Y se fue agradeciendo y prometiendo volver. Lo esperamos.
