Argentina en la final de la Davis: no hay secretos, solo decisiones
Con argumentos claros, Daniel Orsanic manejó los destinos del equipo nacional y, una vez más, el conjunto argentino tendrá la chance de ganar la ensaladera de plata.
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El equipo argentino de Copa Davis tendrá una nueva chance de ganar la tan esquiva ensaladera de plata. El histórico triunfo ante Gran Bretaña le dará la oportunidad de pelear por el trofeo en Croacia una vez más. A base de decisiones firmes -y para algunos controvertidas-, Daniel Orsanic es el arquitecto de esta actualidad.Los argumentos de las decisiones del capitán son claros y contundentes. Juan Martín Del Potro no estaba para jugar los tres puntos, ni siquiera tenía resto físico para jugar dos. "Ya no tengo la recuperación de un top 10", dijo incluso el tandilense en Conferencia de prensa.La elección entonces fue un pleno: contra Andy Murray en el primer partido. Ahí jugó el encuentro más largo de su carrera y lo ganó en cinco sets. Después Guido Pella completó la movida ajedrecística del capitán con el triunfo sobre Kyle Edmund que no sólo significó un punto, sino que también destruyó mentalmente a un rival. Lo arruinó y lo borró para el domingo.La decisión de Orsanic del viernes se basó en el físico. Hace siete meses el mundo tenístico ponía en duda la continuidad de la carrera de Delpo por su lesión en la muñeca izquierda. Hoy el tandilense está en un nivel excepcional, tiene tenis para ganarle en menos de dos meses al uno, dos, tres y cuatro del ranking mundial. Sin embargo, no tiene resto físico. La falta de pretemporada, de preparación y de kilómetros en el ruedo hace que sus energías decaigan rápido. De hecho, así fue su adiós en el Us Open contra Stanislas Wawrinka. Casi parado, terminó de jugar el encuentro ante el suizo que, luego, salió campeón del torneo.En esta serie su cansancio quedó claro en el dobles. El tandilense no tenía la movilidad habitual contra los hermanos Murray. Durante el partido estuvo dubitativo, sin pasos de ajustes y con pesadez en sus traslados. Todo eso decantó en errores producto de su cansancio. Sin embargo, el combo saque y derecha era un arma a tener en cuenta en esta situación. Por su jerarquía, Delpo podía "pilotear" un dobles, pero no podía manejar un punto decisivo.
