Barovero, el de las tapadas clave y copas importantes
Trapito, capitán del River campeón de la Libertadores, confesó que su mejor atajada “fue el mano a mano a Calleri” por octavos ante Boca. Además, avisó: “Escribimos una página grande en la historia de este club, dejamos un sello”.
La calma con la cual camina el arquero Marcelo Barovero es la paz que sienten los hinchas de River cada vez que sus manos se adueñan de una pelota. Recibido con honores al momento de salvar la situación cuando las papas queman, los guantes de Trapito no solo no se cansan de tapar penales importantes y ahogarle más de un grito a los rivales, sino que como uno de los capitanes de La Banda el hombre que custodia los tres palos riverplatenses sigue sumando títulos.Desde su arribo a Núñez en 2012, Barovero ya levantó cinco copas y la más importante fue la del miércoles, la Libertadores. Previo a subir al avión que lo llevará junto al resto de la delegación Millonaria a Japón para buscar la Suruga Bank, Trapito Barovero recordó el camino copero rumbo a la tercera estrellita y admitió que "la mejor tapada fue el mano a mano a Calleri en el Monumental" y, aún con el recuerdo fresco del momento en el que levanta la copa junto con otro pilar como Fernando Cavenaghi, el hombre de las manos de oro dijo: "Escribimos una página grande en la historia de este club, dejamos un sello".Vestido con alguno de sus coloridos buzos, con ropa de entrenamiento acompañado del matero o lookeado como karateca en alguna publicidad bancaria que invita a los saltamontes riverplatenses para ir a Japón por el Mundial de Clubes, Barovero es inconfundible. Con ciertas ojeras, pues se nota que los festejos post obtención de Copa Libertadores duraron hasta que las velas no ardieron, el arquero se bajó del micro que los llevó desde el Monumental hasta el aeropuerto de Ezeiza y declaró: "Este logro es increíble. Llegué a River hace tres años y, por suerte, cambiaron muchas cosas para bien". Mientras que además Trapito acotó: "Nadie daba mucho por este River y hoy crecemos juntos".Claro que, desde su arribo tras el paso por Vélez, Marcelo Barovero fue sumando capítulos en la historia de los Superclásicos y, sin duda, en el último año sus manos fueron la pesadilla xeneize. Primero fue el penal que, por semis de Sudamericana, le tapó al exiliado Emmanuel Gigliotti y, en la última Libertadores, un mano a mano que le desvió a Jonathan Calleri. "La mejor tapada fue el mano a mano a Calleri en el Monumental", no duda.Además, en el aeropuerto Barovero repitió una frase que luego de consagrarse otra vez campeón internacional, una y otra vez repitió: "Escribimos una página grande en la historia de este club. El equipo dejó un sello, una identidad y eso es un logro muy importante", dijo el uno.Recordando lo vivido dentro del campo de juego, el arquero de 31 años confesó: "En los últimos minutos recién pudimos disfrutar lo que se vivía en las tribunas".Asimismo, si de merecimientos se habló por todo lo que hizo el equipo dirigido por Marcelo Gallardo, Trapito Barovero reconoció: "Hicimos méritos suficientes como para ganar esta Libertadores. La mística realmente la forman los grupos, los jugadores".Pensando en lo que se viene y por eso se frota los guantes, a priori en el almanaque riverplatense ya están marcados los compromisos correspondientes a la Suruga Bank (el próximo martes ante el Gamba Osaka en Japón), la revalidación de la Sudamericana, el Mundial de Clubes, el certamen doméstico que lo tiene peleando las primera posiciones y la Recopa Sudamericana del próximo año, Marcelo Barovero concluyó: "Ahora debemos ir por más consagraciones. Lo bueno es que no vamos a negociar la garra y la entrega. Este grupo sabe que estos momentos son inolvidables y por eso seguiremos trabajando".La calma de monje la mantiene hasta en el momento de hablar y, mientras siga custodiando, seguramente el relax mental lo tendrán los hinchas de River que le agradecen sus tapadas y las copas levantadas.
