HISTORIAS MÍNIMAS DEPORTIVAS
“Bota” Albornoz y el Club Atlético El Progreso
En el cálido ambiente de la cantina y el billar, nos sentamos en una mesa junto al amable Antonio Rolando “Bota” Albornoz a recorrer historias de El Progreso. Ubicado actualmente en la esquina de Galarza y Alfredo Palacios, más allá de sus cambios de ubicación, el conjunto azul y amarillo conserva su estirpe de club de barrio y así lo refleja en esta nota.
por Santiago Joaquín GarcíaLa historia escrita y la vivenciaEn el libro "Gualeguay Deportivo" de Luis Vaccari se nos cuenta que El Progreso nació en la década del sesenta. En aquellos años Sociedad Sportiva organizaba un campeonato comercial de los barrios en los que se inscribían equipos pertenecientes a distinos negocios. Enrique Hereñú, propietario de un quiosco, organizó un equipo con el nombre de su negocio: El Progreso. Luego de algunas participaciones, de una reunión realizada el 1° de marzo de 1968 quedó constituido el "Club Atlético El Progreso" en una comisión integrada por Horacio Barrandeguy, Cándido Farías, Juan Pérez, Domingo Pérez y Jorge Pinto, entre otros. Uno de esos "otros", amigo de Hereñú y unido al proyecto del club desde sus inicios es precisamente, "Bota" Albornoz. De aquellos años nos cuenta que "Enrique Hereñú tenía un bar y nos juntábamos ahí. En la esquina de su casa se juntaban muchos muchachos. Aquella casa quedaba en lo que ahora sería Julio A Roca y Alem. Era un equipo de fútbol de barrio. Respecto a la fundación original, nos cuenta que "se armó hablando", y en la que estaban además de los mencionados "otro muchacho Soto, Sánchez, Reynoso" además, por supuesto, de la presencia de Albornoz. Al principio, también fue "una mesa de billar y un equipo de fútbol que participaba en el baby fútbol. Siempre hubo un equipo. Al principio fue de barrio, hasta que entramos en la liga".Distintas sedes y recuerdosRecordando las idas y vueltas que pasó El Progreso en cuanto a su ubicación, Albornoz nos cuenta que "después estuvimos por lo Cornejo, también estuvimos en la cancha abierta que antes era de Lopetegui". Y que a la sede actual se mudaron porque vendieron "un terreno que ya tenía los cimientos, más una rifa grande, y así llegamos a la sede actual en la que estamos hace más de veinte años". Siempre destacando el esfuerzo, recuerda que a los partidos más alejados "íbamos en camión, en el camión de Casella, llegamos hasta Victoria llevando chicos y con la primera". La historia nos dice que una de las mejores actuaciones futbolísticas del club se dio en el año 1978 en el que ganó la Copa Fiat Gualeyán y perdió la final del Campeonato Preparación frente a Sociedad Sportiva. En aquel equipo jugaban Caffarena, los Viviani, Meoniz, los Silguero, Ibarra, Muñoz, Rocha, Pérez, Stebenet, Presentado, García, Romero y Palacio.Vida socialActualmente, en el club "se juega al ajedrez, el salón se alquila para hacer danzas y distintas actividades sociales" y tenemos la infaltable mesa de "billar, a la que siempre viene gente". Allí se organiza "un campeonato en el que participan entre quince y veinte parejas y se juega tres veces a la semana". Esta actividad es la que más convoca "a la gente grande". Respecto al equipo de fútbol, actualmente, "entrena en un terreno que nos prestan hace años detrás de la peletera". En el pasado, en la sede de calle Alberdi y Guemes, supo haber cancha de pelota, y también se practicaba atletismo y boxeo.El fútbol infantilMuchos han sido los que han colaborado durante todos estos años con la formación de los juveniles de El Progreso. Entre ellos, Albornoz destaca a "Cabrera, Canejo, el Morocho", además del propio "Bota" que siempre trabajaron con los chicos. Distinta es la situación del "técnico de primera, que es el que más cambió, y es el único que cobra algo". Respecto a las edades, Albornoz nos explica que "desde los 5 años se acercan los chicos para jugar y a los ocho firman en la liga y quedan asentados para jugar si quieren y si los padres están de acuerdo". Respecto a la merma que se ve en todos los clubes, Albornoz entiende que "los chicos ya no tienen ese entusiasmo que tenían hace algunos años. Ahora hay que andarles encima. Hay menos responsabilidad. Uno les dice y les explica, pero es difícil. No podés contar siempre con los mismos, pero para cómo se trabaja acá, en donde a nadie se le paga, se trabaja muy bien. Como se puede, sin cancha, demasiadas cosas se consiguen y juegan a la par de cualquiera" relata. A su vez, destaca que a pesar de eso "los chicos te reconocen el esfuerzo y después de algunos años los veo también y se acuerdan".Necesidades y proyectosComo hacemos habitualmente destinamos una parte de la nota para pensar en el futuro. En proyectos y necesidades que suelen ir de la mano. Al respecto, Albornoz nos comenta que quieren "terminar el salón, y hace falta cielo raso, entre otras cosas". Recuerda que recibieron "un subsidio con el tornado, pero estaría bueno poder recibir ayuda para hacer más cosas". Valora también que "algunos jóvenes se acercan pero la cosa está difícil. El fútbol es lo más caro, cada vez está más difícil, pero acá con todo lo humildes que somos, tenemos todas las categorías y la primera". Respecto al sueño de la cancha propia, "se han hecho trámites para conseguir algún terreno, pero hasta ahora nada", y entiende que eso "sería fundamental" porque "en cualquier momento podemos quedarnos sin lugar para entrenar".Concluimos la entrevista recorriendo las fotos históricas que adornan las paredes junto a la cancha de billar. En las caras de tantos jugadores y en los recortes de diarios, apenas se vislumbra un pedazo de las miles de historias que quedan afuera. Allí aparecen incluso hijos de Albornoz que participaron en el primer equipo. También las bromas, como por ejemplo respecto a los colores, los cuales según Albornoz, "pueden ser porque la mayoría eran hinchas de Boca". De cualquier manera, esperamos que en el futuro haya nuevas fotos y nuevos recortes para colgar.
