HISTORIAS MÍNIMAS DEPORTIVAS
Capurro: “la vida en el club es una forma de vida”
Una entrevista con un dirigente de club con todas las letras. Amante del deporte que ligó su vida a una institución que creció de la mano de un puñado de familias de entusiastas. Hablar de Oscar Capurro es necesariamente hablar de Bancario y viceversa. A pesar de ello, cultiva un perfil bajo y lo suyo desde siempre ha sido el sacrificio.
por Santiago Joaquín GarcíaGeneralmente, los dirigentes de los clubes grandes del país son empresarios que buscan catapultar su imagen pública haciendo una gestión visible para los grandes medios. En los clubes amateurs la cosa es muy diferente. Así es el caso de Oscar, quien unió su vida con Bancario "en el año 1972 cuando empiezo a trabajar en el Banco de Entre Ríos acá en Gualeguay". Un grupo de empleados habló "con el contador del Banco y le planteamos de armar un club", pero resulta "que ya existía el club de los bancarios, pero como lo veíamos todo abandonado, pensábamos en hacer otra cosa". Tras deliberar decidieron "participar en una asamblea, pero como no éramos socios perdimos, casi que nos echaron". Lejos de quedarse con esa derrota parcial, "al otro día, todos los que fuimos y nuestras familias ya estábamos asociados y decidimos participar de vuelta": Esta vez el resultado fue favorable, "ganamos y armamos otra comisión directiva".El renacer del clubOriginariamente, "el club nació de tenis y básquet; el tenis con los años murió y perduró el básquet, que en los años que nosotros nos sumamos tenía una cancha abierta". Hasta el día de hoy, "el básquet es el deporte principal". Sin embargo, de aquel mundo espectral, casi un baldío, hasta la institución que se observa hoy en día, en permanente crecimiento, han pasado muchas cosas. Capurro destaca algunas personas puntuales que ayudaron mucho al club. Uno de ellos, fue "Repetto quien nos dio el impulso para que empecemos a rifar autos: Renault 12, Ford Taunus, llegamos a rifar dos autos en una cena. Generalmente, éramos cuatro o cinco familias que laburábamos todos". Y esa fue la fuente principal de ingresos "durante veinte años se solventó con cenas, y atendíamos cumpleaños, casamientos, recepciones de los estudiantes de educación física, escuelas, encuentros de familias numerosas, hasta seiscientas personas llegamos a atender". Y eso empezó a dar sus frutos, ya que "en los ochenta se trabajó mucho para terminar el gimnasio, que luego se pudo cerrar. Aproximadamente, en el año noventa empezó el tema de la cancha de fútbol". La falta de campo propio generó muchos disgustos, ya que mandaban "notas a los clubes para que nos dejen practicar en los predios, ni siquiera en las canchas y no nos dejaban". Esos sabores amargos "que te quedan con los años" y que claramente no representan el tipo de dirigentes que caracteriza a Bancario. De todos modos, lo consiguieron porque "apareció una firma que se estaba fundiendo de la ciudad y vendía un terreno", pero había un inconveniente: "nosotros no podíamos sacar un crédito porque éramos empleados del banco, el club tampoco, entonces un señor amigo mío y de mi familia de apellido Jourdan, sacó el crédito y el club se lo pagó". Una persona excepcional que les permitió dar otro paso enorme para el crecimiento. De todos modos, al principio era solamente un terreno y les "llevó muchísimos años y recién hace casi diez años la pudimos inaugurar". En los primeros años, "los chicos iban corriendo, volvían y se bañaban acá". Vale recordar que en el camino "vinieron los federales", y entre otras cosas, eso los demoró."Apasionado por el deporte"Oscar nunca practicó ningún deporte en forma regular. Un poco por su infancia en el campo, otro poco por alguna fractura de riesgo, se vio truncada la posibilidad. De todos modos, se define como un "apasionado por el deporte". Cuando era chico "agarraba la radio en los años cincuenta y escuchaba de todo: fútbol, automovilismo, boxeo". También comenzaban sus fanatismos, ya que "era hincha de Oscar Gálvez y Chevrolet, nada que ver una cosa con otra". Y prueba por su fidelidad por sus simpatías es que su primer auto "fue un Chevrolet 29 que usaba un corredor llamado Felix Peduzzi". Sin embargo, una actividad física que sí pudo practicar es la natación, la cual asegura que le "salvó la vida, porque soy asmático, y eran dos o tres meses de natación en el Aero Club donde viví algunos años". Era un joven muy flaco, "bombilla me decían", nos cuenta con humor, hasta que la pileta le permitió expandir el pecho y entiende que "si en el Aero había pileta climatizada me curaba del todo".PolifuncionalesVolvamos a Bancario. Un poco por la modestia de Capurro y otro poco por la mimetización entre la vida familiar y la del club, necesariamente, es preciso volver a fijarnos en la institución. Entre los socios, Oscar tiene "amigos como Taborda, con el que llevamos toda una vida juntos, fuimos compañeros de escuela, compañeros en el club; nos miramos y nos entendemos". Una anécdota que pinta a los dirigentes de bancario cuenta que "una vez viene una delegación de Estudiantes de Paraná a jugar al Básquet. En un partido se lastima una chica acompañada por su madre y las llevo al Hospital. Por suerte fue una curación nada más, y las traigo de vuelta. Cuando se estaban por ir, y mientras yo limpiaba la cancha y hacía tortas fritas, la señora saluda, agradece, y me dice que se lamenta por no haber podido agradecer al presidente del club por lo bien que los atendieron. Entonces le digo -y bueno agradézcame a mí-. La señora no lo podía creer, esperaba alguien de traje, qué se yo. A lo cual yo le dije: este club es así."Mi familia entera es de bancario"Enlazado con el tema anterior, Capurro deja en claro que "acá en los clubes amateurs nadie trabaja para hacer plata, eso lo tienen que entender todos". A los que trabajan "el club les da un resarcimiento por lo que aportan, pero no es un sueldo". Oscar explica que Bancario siempre ha sido "un club ordenado, con los papeles al día, a pesar de que nunca recibimos ningún subsidio ni ayuda del Estado". Sin embargo, entre las deudas pendientes, por llamarle de alguna manera, Oscar señala que "falta la parte social" porque les "cuesta incorporar gente nueva". Su ejemplo es muy particular, porque "mi familia entera es de bancario: mi mujer, mis hijas, mis nietos, todos". En la búsqueda de abrirse un poco, proyectan "una confitería en el frente para ver si le podemos dar más vida social al club". La idea es que "la gente pase por ahí y se tome algo". Por si quedan dudas, Capurro disfruta "yendo al club, charlar con amigos, sobre cosas del club también, ponerme a mirar los chicos que juegan al básquet, etcétera". Con el correr de los años el club ha tenido una gran apertura, dejando de ser exclusivo, ya que modificaron "los estatutos, dimos ingreso a personas que no fueran bancarios ni ex bancarios" y resalta que "la incorporación de gente de afuera fue fundamental; por ejemplo, algunos jugadores de fútbol, que aprendieron a querer la camiseta desde chicos". Finalmente, a modo de reflexión, Oscar nos dice que "la vida en el club es una forma de vida que cada uno toma. Mi vida en el club no soy sólo yo, si no también mi familia. Empecé yo, después mi novia que fue mi mujer, mis hijas y ahora mis nietos". Y su misión muy en consonancia con lo que resalta esta columna de la función social del deporte es "tratar de traer a los chicos de un ámbito malo a un ámbito bueno". Así es que en Bancario hay chicos becados que viven en las residencias socioeducativas, los cuales concurren sin poner un peso, reciben zapatillas para practicar deportes. En muchos aspectos, y que no se entienda esto como una crítica a las demás, esta institución es un espejo en el cual vale la pena mirarnos.
