HISTORIAS MÍNIMAS DEPORTIVAS
Festejos deportivos en Gualeguay
La reciente finalización del campeonato de fútbol local motivó, naturalmente, muchos festejos por parte del Club Sociedad Sportiva. En esta nota, aprovechamos este hecho reciente para poner la lupa sobre las celebraciones de todos los deportes y una reflexión al respecto.
por Santiago Joaquín GarcíaHablar de deporte implica necesariamente hablar de competencia. Así se hable de competencias individuales como se dan en el ajedrez, el tenis, el boxeo, la natación; o grupales como en el fútbol, el básquet o el rugby, siempre participan varios que comparten el objetivo de destacarse en la actividad. Lamentablemente, los tiempos que se viven y el interés económico, llevan a que la trampa y la violencia muchas veces dificulten la posibilidad de la famosa "competencia sana". De cualquier manera, al finalizar un campeonato, o un torneo de cualquier actividad, el equipo ganador festeja el triunfo. Esto es así tanto aquí como en cualquier parte del mundo. Pero nuestro país, y también nuestra ciudad, tiene una cultura propia y eso se refleja también en las celebraciones deportivas. Veamos.Aceptar el festejo ajenoUna idea fundamental que como es habitual en esta sección queremos destacar es la posibilidad de vivir el deporte en paz. Los que están compitiendo tienen que tener en claro que el ganador, sea quien sea y donde sea, tiene el derecho de coronar el esfuerzo con una celebración. Un ejemplo reciente que podemos destacar es el caso de BH y su notable campaña en el básquet provincial. El triple sobre el final de Alonso Virue desató el festejo gualeyo en la capital provincial tras la eliminación de Olimpia. Sin embargo, a los pocos días al que le tocó festejar fue a Capuchinos en nuestra ciudad, y el público permitió con respeto el corte de redes y la vuelta olímpica. Esos valores, que cada día son más excepcionales, son los que debemos cuidar para seguir disfrutando del deporte y no copiar los peores ejemplos de los espectáculos más masivos.Vueltas olímpicasLa propia historia de la vuelta olímpica es un reflejo de los valores más nobles del deporte. Hace más de noventa años, en los Juegos Olímpicos de París en 1924, el equipo uruguayo de fútbol que obtuvo la medalla de oro en la competición, inventó el festejo cuando terminó el encuentro final frente a la selección suiza. En ese momento, los uruguayos agradecieron el apoyo del público presente dando una vuelta al terreno de juego para saludar a los espectadores que los aclamaban y les tiraban flores. Sin embargo, al principio del torneo, el público se burlaba de los sudamericanos por desconocimiento, por lo que con su juego lograron revertir ese estado de ánimo y esa vuelta olímpica también es una lección para la soberbia y la intolerancia. La misma historia se ha repetido en infinidad de ocasiones, y cabe recordar la forma en que el público brasileño despidió a la selección alemana de fútbol tras sufrir una derrota como locales por 7 goles contra 1. Siendo autocríticos, creo que nuestro país tiene que aprender de esos ejemplos y no burlarse de los que aceptan con hidalguía las derrotas.Éscenarios localesAcá en Gualeguay el punto más elegido para confluir en los festejos es la Plaza Constitución. Esto vale para los conjuntos locales de todos los deportes, para los equipos de fútbol "nacionales" y también para otro tipo de festejos no deportivos como por ejemplo la consagración de una comparsa. Es parte de nuestra cultura. Como también las caravanas por San Antonio y algunos cortes de calle en las esquinas de la Plaza. Algunos eligen salir del ferrocarril, otros de cinco esquinas, otros salen de las sedes de los clubes locales, pero el punto de llegada siempre suele ser la plaza. Los jugadores y los hinchas juntos, en camioneta, en auto, en moto, caminando como sea. Y por supuesto que hay cantos que recuerdan a los rivales de turno o de toda la vida, pero son parte del folclore, y deberían ser aceptados como tales. Afortunadamente, el gualeyo sigue siendo un público tranquilo que no ha importado al menos en forma masiva las peores costumbres de las grandes ciudades, pero no hay que dejar de estar atentos. Y más allá de algunos hechos de violencia en los últimos años, es bueno ver el ejemplo del clásico del fútbol uruguayo entre Nacional y Peñarol, en el Estadio Nacional de Montevideo, que siempre cuenta con la tribuna Olímpica para que compartan ambas hinchadas. Como siempre hacemos, dejamos el espacio final para la reflexión. En vez de impedirle festejar a los demás, podemos tomar esa bronca sana que nos da el festejo del otro para esforzarnos por mejorar y ser nosotros los próximos en celebrar.
