La tormenta perfecta del Real Madrid de Santiago Solari
El entrenador argentino, que había empezado a enderezar el rumbo, ahora sufrió la peor derrota del equipo en la historia como local en competiciones europeas.
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El Mundial de Clubes está a la vuelta de la esquina, y esta vez el club que representará a Europa pasa por un momento complicado que hace dudar sobre su papel de favorito. El Real Madrid llegará golpeado a la competencia internacional, en donde en una hipotética final lo esperará seguramente el envalentonado River de Marcelo Gallardo.El club ganador de cuatro de las últimas cinco ediciones de la Champions League transita un camino turbulento desde la partida de dos de los pilares fundamentales para esa etapa: el goleador, Cristiano Ronaldo, y el entrenador, Zinedine Zidane. En el medio estuvo el fugaz paso de Julen Lopetegui, quien había llegado al club blanco luego de una desprolija -por enunciarlo generosamente- salida de la selección de España en la previa del Mundial de Rusia.Fue por la máxima competición europea de clubes que al Indiecito Solari le estalló el problema. Este miércoles, el Madrid cayó por 3 a 0 ante el CSKA de Moscú, que terminó último en el Grupo G de la Champions League. La tensión fue tal que los silbidos de los hinchas despidieron al equipo ya en el entretiempo, cuando el merengue (que jugaba con algunos suplentes y tenía la clasificación asegurada a octavos) perdía por dos goles.La caída ante los rusos fue la peor como local en la historia del Real Madrid en las competiciones europeas. Pero el resultado no fue la única nota triste de la noche. Durante el encuentro, Isco Alarcón protagonizó dos situaciones que causaron enojo en Madrid.Luego de una jugada que terminó en la nada, a los 10 minutos del segundo tiempo, algunos hinchas comenzaron a pedirle un poco más de entrega. El malagueño se levantó y, con los brazos extendidos, miró hacia las tribunas y esbozó la frase: "¿Qué? ¿Qué queréis? Hijos de puta".Por otro lado, en el minuto 74, el mediocampista, sin mucho rodaje desde que llegó Solari, rechazó la cinta de capitán, que portaba el brasileño Marcelo, situación que generó silbidos en las tribunas del estadio Santiago Bernabéu.El malagueño tampoco tiene el apoyo del vestuario. Así quedó demostrado ante esta situación. Marcelo no dudó en exponerlo: "He intentado darle la cinta a Isco, pero dijo que se lo diera a Carvajal. El porqué no lo sé". Y agregó que "la afición tiene derecho a silbar cuando no está a gusto con alguien".
