Manu y Chapu: todo lo que uno quiere de un deportista con la camiseta de un país
Emanuel Ginóbili y Andrés Nocioni: el talento y el alma se fueron juntos de la Selección argentina de básquet. Fueron capaces de ponernos en un lugar donde ni en el más loco de los sueños imaginamos estar
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Nos hicieron felices, grandes, inmensos, campeones, los mejores de este juego. Fueron capaces de ponernos en un lugar donde jamás imaginamos estar ni en el más loco de los sueños. Saber que ellos iban a ponerse la camiseta argentina nos dejaba tranquilos, nos hacía creer que éramos invencibles, que podíamos ganarles a todos, a los poderosos, a los que les ganábamos salteado y también a los que sufríamos para vencerlos.Manu Ginóbili y el Chapu Nocioni ayer dejaron la última gota de sudor en la camiseta argentina y también un nudo en el estómago. Duele en el alma porque no es fácil aceptar que todo tiene un punto final cuando la historia tuvo un disfrute tan placentero que duró nada menos que 15 años. Nos revelamos de puro egoístas porque sabemos que los vamos a extrañar por mucho tiempo, que los vamos a añorar y todo el tiempo nos pasaremos buscando a sus sucesores.Manu y Chapu son (fueron) todo lo que uno quiere de un deportista que se pone la camiseta de un país. También sabemos que las piernas ya no eran las mismas y que dentro de la cancha jugar con 39 y 37 años no es fácil, y mucho más cuando son los que tienen que tirar del carro.Los títulos, las medallas, las copas y los premios, las vueltas olímpicas, son lo menos importante de esta historia. Ginóbili y Nocioni fueron parte de un grupo de jugadores que trazaron un camino que debiera ser el espejo no solamente para los deportistas. Trabajo, responsabilidad, compromiso, actitud, respeto por las reglas y por el adversario; son las máximas que quedan para los jugadores que vienen para que ellos construyan su historia. No necesitarán copiarlos, con sólo respetar esos preceptos seguro que alcanza y sobra.
