Elimin
Pasaje con destino a Brasil
La selección argentina de fútbol logró ayer la clasificación al mundial de Brasil 2014 al derrotar categóricamente a Paraguay por 5 a 2. Con dos goles de Lionel Messi, uno de Sergio Agüero, otro de Ángel Di María y el último de Maximiliano Rodríguez, el equipo dirigido por Alejandro Sabella selló una goleada que le permitió sacar pasaje a la Copa del Mundo dos fechas antes del final de las Eliminatorias.
"Teníamos una gran responsabilidad", declaró Alejandro Sabella luego del triunfo argentino. Contundentes palabras del entrenador albiceleste, que gritó con fervor cada uno de los cinco goles de su equipo. Seguramente el festejo del DT corresponde a esa gran responsabilidad de la que habla, a esa necesidad imperiosa de capitalizar en resultados la superioridad que Argentina tiene sobre la mayoría de sus rivales en Sudamérica, a ese compromiso con el buen fútbol y por sobre todas las cosas al cumplimiento del primer objetivo que Sabella fijó para su ciclo al mando del seleccionado nacional: la clasificación al Mundial de Brasil 2014. Argentina salió a la cancha sabiendo que de los 90 minutos frente a Paraguay dependía su tempranera clasificación a la Copa del Mundo. Fue de menor a mayor el combinado albiceleste, y en el segundo tiempo dio una función de buen juego cada vez que atacaba el arco paraguayo. Sin embargo, el déficit defensivo se hace cada vez más notorio y convierte a la Argentina de Sabella en un equipo bipolar. Cuando ataca, es decir, de mitad de cancha hacia adelante, parece imparable por momentos y deja la sensación de que puede marcar cada vez que se aproxima al área rival. Con jugadores de gran categoría y velocidad, que han logrado un juego colectivo más que interesante, Argentina es un equipo punzante con el arco de frente. Ahora bien, de mitad de cancha hacia atrás es un equipo totalmente distinto. Es un equipo tibio, vulnerable ante cualquier rival, inseguro e irregular. La bipolaridad del conjunto de Sabella es sin dudas un punto a trabajar de cara al Mundial de Brasil. La defensa deberá mejorar considerablemente para que las aspiraciones de campeonato sean cada vez más concretas. Lo cierto es que el progreso ha sido una constante en este ciclo de Alejandro Sabella, que arrancó con algunas dudas y cierto recelo por parte de la fisión, y terminó ganando, gustando y goleando. El hincha volvió a enamorarse de la selección, volvió a tener fe, la que había perdido durante los ciclos de Maradona y Batista. Este romance entre la selección y la gente hoy está más vivo que nunca, y el fútbol champagne que intenta jugar Argentina invita a soñar con que la suerte puede cambiar, y esa copa que le es esquiva desde 1986 pueda ser levantada por Lionel Messi el año próximo. Con el pasaje rumbo a Brasil ya asegurado, ahora sólo resta cumplir estas dos fechas de Eliminatorias y abocarse de lleno a la preparación mundialista. Con un plan de juego ya delineado, queda trabajar para pulir las flaquezas y explotar al máximo las virtudes de un equipo argentino que invita a soñar con que la Copa del Mundo no está tan lejos.Daniela Yamuni
