Raúl Forti: “me interesa que los chicos se diviertan”
Esta semana las Mínimas Deportivas posan su mirada sobre las escuelas de fútbol. Raúl Héctor Forti, ex jugador de fútbol, apasionado del deporte y director de una escuela de fútbol, quien se define como un formador, nos cuenta su experiencia.
por Santiago Joaquín GarcíaSus datos personales lo presentan como un hombre de sesenta y cuatro años nacido en Gualeguay, unido desde siempre al fútbol al que define como "mi pasión toda la vida". Siempre soñó con "ser jugador y al fútbol le debo todo lo que soy". Sus inicios, como pasa habitualmente, se remontan "al baby en Central, pero mi meta desde muy chico ya era ir a otro lado". A los dieciséis años "ya dirigía un equipo infantil" y muy pronto jugó "un par de partidos en primera, se dio la posibilidad que venga Independiente y allí jugué en la selección juvenil". Al hablar de sus características como jugador, "dice que era un flaquito que jugaba de win izquierdo". Luego de la visita del rojo, se enteró "que les había gustado y me fui a probar". Muy interesante es la forma en la que luchó por ese sueño, ya que "como no tenía un peso, me puse a jugar a los naipes, gané y como Dios siempre me ha dado una mano, con eso pude viajar". En aquella prueba "hice un gol contra Racing, ganamos 2 a 1 y me quedé". Estuvo un año en el equipo de Avellaneda, "era el año 1968, ya estaba entrando en edad de primera, jugaba de titular en quinta división; pero por esas cosas que tiene el fútbol, a través de un amigo mío me llevaron a Estudiantes". Cuando llegó al equipo "hice lo que siempre me gustó hacer, yo era un jugador con buena técnica". Tras su incorporación al pincha pasó allí "dos años en los cuales jugué muchos partidos en reserva, en la que me dirigió Osvaldo Zubeldía que fue campeón del mundo", y lo conoció a Carlos Bilardo, con el que "después que pasó el tiempo nos hicimos amigos"."Nadie me regaló absolutamente nada"Estamos ya en el año 1970, y sin mucho lugar en Estudiantes Raúl comete "un error, porque me voy a Colón de Santa Fe, a fines de ese año porque sabía que podía quedar libre, y el correntino Fuseneco me dice de ir a Chacarita, ya que el presidente era amigo de Zubeldía". En el sabalero "estuve en el aire, porque jugaba en primera en la liga, en la reserva, y me dejan libre y me voy a jugar a Cipoletti, donde hacemos una muy buena campaña". Encontrado su lugar en el mundo futbolística, "en el año 1973 clasificamos por primera vez al Nacional; y de aquellos años tengo una anécdota de un gol con la mano como el de Maradona, está la foto y todo, con el que tenemos el mismo número de documento (uno documento único y el otro DNI)". También jugó "un año en Unión de Allén y en el año setenta y tres Cipoletti me compra el pase". Allí comienza una historia "magnífica, porque clasificamos por primera vez al nacional y el arreglo era una determinada cantidad de plata y un trabajo en el Banco: entonces Cipoletti me dio un trabajo en el banco, y hoy gracias a dios me jubilo gracias al fútbol". Claro que la doble tarea no era sencilla, y "después de eso, trabajé mucho, siempre con sacrificio, nadie me regaló absolutamente nada, todo lo conseguí con sacrificio". Y su carrera concluye después de haber estado "jugando tres meses en Paraguay, no me adapté, volví, y ya pensaba en el retiro que finalmente se concretó a los treinta y cinco años"."Para mí el resultado es jugar bien"Tres años antes del retiro "empecé a dirigir primera división, salí campeón con Larroque y en total tengo diez campeonatos ganados con distintas instituciones". Más allá de los títulos Forti descubrió que "lo mío era dirigir e hice el curso de técnico en Gualeguaychú". Reconoce que "creía que sabía todo y estaba equivocado". Casi como un lema, asegura que "con estudio trabajo y dedicación, los objetivos se logran". Su carrera como técnico sigue con "la selección de Gualeguaychú, con la que salimos campeones en 2008 y fuimos a Chaco". También estuvo al mando de "la selección de Entre Ríos con la que fuimos a jugar un nacional en cancha de All Boys en la época que estaba Pekerman". Lo suyo son los chicos y ha fundado "como diez escuelas de fútbol, en Urdinarrain, Larroque, Irazusta, Carbó, ahora estoy por poner una en Puerto Ruiz; tuve acá en Gualeguay en Central, en Sportiva, etcétera". El trabajo con los más chicos "es lo más lindo que se me está dando en este momento". Sobre su rol como formador, explica que "cuando tenía dos años, dejé de ver a mi padre, y yo hoy le estoy brindado a los chicos lo que no tuve". La clave es "mucha paciencia, calma, no apresurando los tiempos". Y comenta que está "totalmente en desacuerdo con los técnicos y padres que los apuran a los chicos con el resultado". Una frase lo resume: "para mí el resultado es jugar bien; en la primera sí tenés que ganar, pero a los chicos tenés que dejarlos: enseñarles el reglamento, los pormenores que tiene el fútbol"."Hay que enseñarles a jugar"Insistiendo en los valores formativos, Raúl entiende que "aquellos que no tienen posibilidad, los que tienen dificultad en el aprendizaje, es a los que más tenés que trabajar, porque al que juega bien siempre lo ponen". También coincide con el valor de la formación "sobretodo con el flagelo que hay en este momento, con el mundo tan congestionado, es más fácil con el deporte colectivo sacarlos de los malos ambientes, de la esquina, y que hagan amigos, porque a la vuelta de la esquina no se sabe lo que hay". En su Escuela, "que lleva el nombre de Carlos Bilardo (quien vino varias veces) tenemos tiene diez canchas de fútbol, gracias a Juancito Ortega", y lleva adelante "un programa de televisión para el fútbol formativo". Lamentablemente, a veces escucha "algunos padres que dicen que los pibes se aburren porque no hago partidos de fútbol; pero yo tengo que trabajar en la técnica del jugador, cuando vos lo conquistás a través de la enseñanza técnica, puede ser muy buen jugador, técnico, directivo, un montón de cosas, porque le dedicás el tiempo como en una enseñanza mano a mano". Como buen hombre que conoce la comunicación nos deja varias frases: "el arco no me interesa en los entrenamientos, me interesa un caño, que se diviertan, y no presionando para que tengan que ganar". Y desdramatizar la rivalidad, porque "hoy estamos enfrente mañana podemos ser compañeros: entonces de los catorce años para abajo hay que enseñarles a jugar". Entre lo que intentan aportar desde la Escuela, a los chicos les dan "una carpeta con aptitud técnica y física, les enseñamos los reglamentos, planillas con los nombres de los puestos, porque hay chicos que dicen que juegan de todo pero no juegan de nada". Defendiendo su trabajo, Forti opina que "se debe elegir bien el instructor, porque cualquiera no da clases de fútbol, hay que saber, capacitarse. Para eso hay algo muy importante, es estudiar". Cerrando con un nuevo mensaje para los chicos destaca que "para ser exitoso hay que estudiar primero y después jugar; con estudio constancia y sacrificio se logran los objetivos porque las cosas no vienen solas".Lea más en la edición impresa en papel
