River-Boca, segundo capítulo de la trilogía
Arranca el plato fuerte por la Libertadores. El Superclásico comienza a las 21 y la semana que viene se jugará el partido de vuelta. ¿Influirá el encuentro disputado por el torneo local? Transmiten Fox Sports y la TV Pública
Es el partido de ida o es una revancha? Las dos cosas a la vez, producto de la magia que encierra un nuevo superclásico. La primera de las opciones tiene que ver con la Copa Libertadores, cuyos octavos de final ofrecerán en su menú este River-Boca de hoy (a las 21) y el de la semana que viene en la Bombonera, para decidir quién sigue en carrera y enfrenta en la próxima instancia al vencedor del choque entre Cruzeiro y San Pablo. ¿Y por qué hablamos de revancha? Porque aún hay huellas de lo sucedido el domingo pasado, cuando Boca superó a River por el campeonato local.Tras ese 2-0 en favor del conjunto del Vasco Arruabarrena, unos y otros tomaron parecidos caminos. Celebraron "un ratito" los ganadores y sufrieron en idéntica medida los que perdieron, pero inmediatamente dieron vuelta la página y se enfocaron en lo que viene, que será totalmente distinto y que tendrá un margen de error más estrecho.En la competencia local hay mucho tiempo por delante, entonces ni Boca cree que el reciente triunfo ante River le tenderá una alfombra roja para conducirlo directamente hacia la vuelta olímpica, ni el Millonario baja los brazos por el golpe recibido. Los noventa del choque de ida siempre son importantes, y River los aguarda con la esperanza de empezar a construir una faena que archive la pena originada por la derrota sufrida en los últimos minutos del cruce del domingo.Deberá mejorar, corregir errores a tiempo, sobreponerse al impacto anímico negativo, aprovechar al máximo la condición de local y cerrar el círculo el jueves próximo en La Boca. Otra vez la mesa está servida y el país se dispone a degustar los manjares que condimentan el superclásico del fútbol argentino.En este caso se trata del encuentro de ida por los octavos de final de la Libertadores y, paralelamente, del segundo capítulo de la infartante trilogía que se completará dentro de siete días en la Bombonera.
