Rubén Montefiori: “La pelota es un deporte apasionante”
Gualeguay es una ciudad en la que los deportes con paleta tienen no solamente muchos adeptos, si no también personalidades destacadas. Imposible hablar del Club Pelota sin evocar a Luis Rubén Montefiori, quien amablemente dialogó con nosotros.
por Santiago Joaquín GarcíaAntes que nada, los comienzos. Montefiori nos cuenta que cerca de su "casa quedaba el club BH, y mi padre formaba parte de la comisión", entonces empezó "a jugar al básquet". La mudanza familiar, quizás el destino, los ubicó "más cerca del Club Pelota, vivíamos a media cuadra, pero el básquet siguió siendo mi locura hasta que se me trabó un menisco, tuve que operarme y directamente dejé de jugar". Sin embargo, lejos de dejar el deporte, "seguí incurriendo en la pelota que es un deporte apasionante, porque es muy individual, y ahí la figura sos vos". Los primeros referentes eran, "Bereciartu y Todero, la cancha se llenaba y eran jornadas maravillosas de gente y algarabía. Uno se fue haciendo carne en eso y uno quería mejorar. Eran líderes que cuando venían los de Capital acá tenían que jugar muy bien para ganarles". Montefiori, como tantos, coincide que "siempre el Club Pelota tuvo muy buenos jugadores, se puede jugar en invierno, en verano" y nos deja algunas definiciones sobre la actividad: "es un deporte muy completo, cerca de la natación, en relación al desarrollo de la persona, muscular, piernas, brazos, muy completo".Un comienzo fortuito"Empecé a competir fuerte por una mala suerte ajena", nos cuenta Rubén. "Se jugaba un campeonato entrerriano y la pareja titular era "Moncho" Bereciartu y Todero, con Raúl Bereciartu como suplente. Moncho tiene un problema familiar en Paraná, no puede jugar ese fin de semana, y en ese momento me vinieron a ver a mí, que ya había pasado por las categorías juveniles. En esa oportunidad ganamos el campeonato con Raúl, fue acá, el primer campeonato que gané, y nosotros veníamos creciendo. De ahí en adelante, representé al club durante veinte o veintiún años". Nos tira esa fecha como si fuera un ratito. Dos décadas compitiendo, "hasta que tuve un problema cardíaco estuve jugando, no te digo en nivel de primera pero jugaba". Es un deporte que hasta "cerca de los cuarenta años se puede jugar". Y nos explica que "la persona que juega adelante tiene que tener mayores reflejos, el zaguero es distinto. No obstante, una buena pareja se destaca por el zaguero que tiene, porque prepara el juego para que se luzca el delantero". Respecto a su propia carrera, Montefiori nos cuenta que siempre fue "delantero por la velocidad, y no tenía aguante para ser zaguero, siempre fumé mucho"."Salíamos de trabajar e íbamos a los campeonatos"Respecto a las características de los campeonatos nos cuenta que "siempre la competencia fue distorsionada porque en el interior somos todos amateurs. Nosotros salíamos de trabajar e íbamos a los campeonatos; volvíamos y el lunes a las oocho de la mañana teníamos que estar trabajando". Por otra parte, "los de Capital tienen el privilegio de tener mucha competencia todos los fines de semana, y hay profesionales que son contados con la mano, y eso se maneja "a piacere". Respecto a los hitos deportivos, nos cuenta que "campeonatos entrerrianos ganamos varios. Siempre con Nogoyá y Victoria. Al ser ciudades más chicas se difunde mucho más el deporte y todas las aldeas cuentan con canchas abiertas". A su vez, "también participamos nosotros de campeonatos nacionales, como con Buzón de Nogoyá, entre el año 1972 y el 76". Y nos cuenta que "generalmente, salimos cuartos, quintos acá porque nos marcaron mal un partido y terceros en Buenos Aires en el 76 en el que les ganamos a los hermanos Ross (posteriores campeones mundiales) que recién arrancaban".Muchas vivencias"Con la pelota vos hacés amigos en todos lados", nos cuenta con alegría. Como en todo deporte, "adentro de la cancha el contrario era contrario; afuera de la cancha, si valía la pena como persona, nos tratábamos, y si no, no me interesaba". Siempre hubo "grandes fiestas, y cuando uno salía por acá cerca, se llevaba el traje, porque sabía que podía estar en la final. Entonces tenías la cena y no era como ahora que es todo informal". Los campeonatos se hacían "largos de doce parejas a doble nocaut, eran 23 partidos a treinta tantos". Hablando de esas maratones, nos cuenta que "una vez vamos a Nogoyá, se hace el sorteo y nos toca la pareja local que era Buzón y Cardozo, y con ellos era siempre la final; nos ganan el primer partido, así que quedamos a todo o nada. Jugamos un par de partidos más ese día, ganamos, y después de medianoche nos fuimos a dormir. A las nueve de la mañana arriba, y el fixture era tan apretado que desde las 9 hasta las 14 estuvimos jugando sin parar. Les ganamos la final a la pareja que nos había ganado, y terminamos con el asado con cuero como a las cinco de la tarde, que ese día comimos tanto, que habrán sido diez porciones cada uno después de semejante desgaste".Lugar de reuniónAunque no jueguen más, no faltan los encuentros ya que "con los que vamos quedando nos seguimos viendo, a la cancha van todos, y los que vienen de afuera también". El club "es el lugar en el que todos los que han jugado pelota pasan. Hablando del futuro, Montefiori destaca que "juventud siempre hay, el semillero del club es enorme. Muchos chicos juegan muy bien, algunos de seis o siete años, que la paletilla es más grande que ellos, pero ya te das cuenta de la virtud que pueden tener como jugadores". Respecto a la formación nos cuenta que "no todo el mundo juega, algunos se destacan, es igual que los futbolistas, vos podés enseñar, pero hay cierto don que no se puede enseñar. Ya cómo se paran para pegarle a la pelota, vos ya lo ves". Finalizando la nota, y siguiendo con la actualidad, Montefiori también observa con preocupación los cambios reglamentarios: "lo que está haciendo la gente en relación a los cambios de sistema, no beneficia el juego. Por ejemplo, incorporaron los sets. La pelota no es tenis. Juegan a dos sets de doce. Si a vos te sacan cinco puntos de diferencia, porque entraste frío, mala suerte, lo que sea, ya tenés que remontar la mitad de puntos. La mayoría piensa no gastar el esfuerzo en ese set, puede ganar el segundo, y ahí juegan un set a siete puntos. Antes se jugaban a treinta puntos, te puede ir mal al principio, porque tenés tiempo de recuperarte, encauzar el partido, nadie pierde por mala suerte. Y los partidos siempre tienen emoción". Es tan grande el cambio, que afirma que "cuando son por sets ni siquiera los voy a ver. Sea cual sea el motivo, no lo mejora". Otras modificaciones, como haber "bajado el Palco San Sebastián, lo hace más feo, no se puede pegar contra el rebote, en el rincón está el tanto perdido, también bajaron la chapa del frontón. Va a llegar un momento en el que no pongan chapa. Antes requería más habilidad" concluyó.
