Siempre Manu
Emanuel Ginobili conquistó junto a su equipo, San Antonio Spurs, el quinto anillo de la franquicia y cuarto desde que el bahiense arribó al conjunto comandado por Greg Popovich. Tras la victoria 104 – 87, sumó su cuarto punto y cerró la serie frente a Miami Hits por 4 a 1 para consagrarse como el mejor equipo de la temporada.
La reedición de la final del año pasado tuvo esta vez un final distinto. Fue San Antonio quien festejó un nuevo anillo y celebró con su gente un quinto punto perfecto. Fue una noche soñada, el final de una historia que bien se entrelaza con la del año anterior. Hace un año San Antonio sufría una de las derrotas más duras de su historia, caía 4 a 3 frente a Miami Hits y sucumbía en un mar de dudas y suspicacias en torno al rendimiento de sus principales figuras. El poderío de Lebron James y su equipo de estrellas sometieron a los Spurs, que afrontaron esta nueva temporada con sed de revancha. Y así fue como los mismos protagonistas se encontraron un año después, otra vez frente a frente, en busca de un mismo objetivo. Pero San Antonio no dejaría escapar otra chance de sumar su quinto anillo, y con un juego colectivo digno de admirar, aplastó al equipo del mejor del mundo, superándolo por más de quince puntos en los cuatro encuentros en que salió vencedor. Este quinto anillo de la franquicia texana significó el cuarto en la cuenta personal del argentino Emanuel Ginóbili, que arribó a San Antonio hace ya doce años para transformarse en un jugador histórico. Junto a Tony Parker y Tim Duncan se convirtieron en el trio con mayor número de victorias en los Playoffs, superando a la mítica tríada conformada Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar y Michael Cooper. El bahiense se mantiene en la elite del básquet mundial, en la cima de un deporte extremadamente competitivo y exigente. Ginóbili sigue superándose a sí mismo, sorteando obstáculo tras obstáculo y parece no tener techo. Su carrera se resume en la excelencia de mantenerse durante doce años en el olimpo del básquet, en un lugar de privilegio donde no muchos llegan. Manu ya se metió en la historia grande de la NBA, ni que hablar del deporte argentino, pero parece no tomar dimensión de lo que ha logrado, se maneja con esa simpleza que tienen los que son verdaderamente grandes. Camina por la vida como uno más, transita su carrera con la tranquilidad de haber alcanzado la cima, pero con la misma sed de gloria de cuando daba sus primeros pasos como jugador profesional. "Nunca se trató de Tony, de Tim o de mí, siempre se trató de ganar como un equipo", declaró Emanuel Ginóbili luego de la victoria. Una postal de este orquestal San Antonio Spurs, que hizo del juego colectivo un culto. Una nueva presea para Manu Ginóbili, que sostiene su nombre en lo más alto del básquet mundial. Será momento de barajar y dar de nuevo, de analizar lo que puede ser el último tramo de su carrera. Deberá fluctuar entre San Antonio y los compromisos de la selección argentina, asumiendo como siempre su carácter de líder.
