¿Cómo está tu energía? - Por Paula Health Coach
La energía es nuestra moneda de cambio, con poca o mala energía nos enfermamos. Hoy en día, vivimos cansados y no solo de hacer, sino de pensar y de exigirnos todo el tiempo.

La buena noticia es que pequeños hábitos diarios pueden sacarnos de este modo de supervivencia en el que entramos como un círculo vicioso. Porque el estrés, la falta de energía y el agotamiento diario no siempre se resuelven con más fuerza de voluntad, sino con pequeños ajustes conscientes.
En primer lugar, te invito a que comiences a pensar en tu alimentación:
¿Estas conforme con los alimentos que consumís?
¿Sos consciente de lo que elegís poner en tu plato?
¿Te hidratas lo suficiente?
La idea es Comer para nutrirnos, no solo para llenarnos.
Pensemos en incorporar en el plato más alimentos reales, comidas caseras, y menos empaquetados con ultraprocesados.
Esto nos va a permitir obtener una energía más estable, porque nuestro cuerpo funciona como una usina de energía. La energía no aparece de la nada: se fabrica con lo que comemos.
Cuando elegimos alimentos que nutren, el cuerpo trabaja mejor. Cuando comemos “rápido” y sin calidad, el cuerpo se esfuerza más y rinde menos.
Lo explico con un ejemplo, pensemos en el cuerpo como un auto, cuando le ponemos buen combustible, el motor: arranca mejor, consume menos, responde con más potencia y dura más en el tiempo. Eso es lo que pasa en nuestro cuerpo cuando elegimos alimentos que nutren: el cuerpo trabaja en equilibrio, con una energía más estable y menor desgaste.
Ahora, ¿qué pasa si cargamos combustible de mala calidad?
El auto puede seguir andando…pero: el motor se exige más, rinde menos, aparecen fallas y el desgaste se acelera. Eso es lo que ocurre cuando comemos “rápido”, sin calidad ni nutrientes: el cuerpo no se detiene, pero funciona forzado, y ese esfuerzo constante se siente como cansancio, niebla mental y falta de energía.
Ahora quiero que pienses en tus horarios:
Ordenar los horarios también es cuidar nuestra energía.
Nuestro cuerpo ama la previsibilidad. No porque sea rígido, sino porque se siente seguro cuando sabe qué esperar.
Cuando dormimos, comemos y descansamos más o menos a la misma hora, el sistema nervioso deja de estar en alerta constante y entra en modo equilibrio.
¿Qué pasa cuando los horarios están desordenados?
El cuerpo no sabe cuándo va a recibir descanso ni alimento. Entonces se mantiene en “modo supervivencia”: más estrés, más cansancio, más dificultad para concentrarse y menos energía disponible.
En cambio, Cuando los horarios se ordenan, el cuerpo se anticipa: libera mejor las hormonas del sueño, digiere mejor, descansa más profundo y usa la energía de forma más eficiente.
La regularidad nos da calma, y un cuerpo calmado gasta menos energía en defenderse.
¿Y si pensas en recuperar la energía a través del movimiento?
Cuando estamos cansados, solemos pensar que lo mejor es parar. Y muchas veces si hace falta.
Pero otras, el cansancio no pide quietud… pide movimiento.
El cuerpo está diseñado para moverse. Cuando pasamos muchas horas sentados, tensos o en la misma postura, la energía no se pierde: se estanca.
Moverse no significa exigirse, significa activar, desbloquear, volver a circular.
Si en cambio, elegimos caminar unos minutos, hacer estiramientos y respirar profundo mientras el cuerpo se expande, le damos el siguiente mensaje a nuestro cerebro: “estoy vivo, estoy presente, puedo volver a arrancar”.
Cuando nos movemos: mejora la circulación, entra más oxígeno al cuerpo, se liberan tensiones acumuladas y la energía vuelve, de forma natural
Y por último quiero que pienses en, bajar el estímulo para recuperar energía
Vivimos hiperestimulados. Pantallas, notificaciones, mensajes, ruido, información constante.
Aunque el cuerpo esté quieto, la mente no descansa.
Cada estímulo mantiene al sistema nervioso en modo alerta. Y un cuerpo en alerta gasta energía todo el tiempo.
Pensá en menos pantallas, que no solo cansan los ojos, sino que, cansan el cerebro. Reducirlas, aunque sea por momentos, baja el ritmo interno y devuelve claridad.
Pensá en Menos multitarea, hacer muchas cosas a la vez no nos hace más productivos: al contrario, nos deja más agotados. El cerebro trabaja mejor cuando se enfoca en una cosa por vez.
Pensá en Más pausas reales, y cuando hablo de pausas no hablo de scrollear. Pausar es: respirar, mirar por la ventana, estirarse, escuchar música, no hacer nada por unos minutos.
Porque, así como entrenamos el cuerpo, también podemos entrenar la calma, con pequeños momentos diarios donde el sistema nervioso aprende que puede soltar.
Conclusión: No se trata de apagar el mundo. Se trata de bajar el volumen.
No se trata de hacer todo perfecto, sino de darle al cuerpo señales claras de cuidado.
Primero chequea cómo está tu energía y si necesitas recuperarla, dale a tu cuerpo lo que necesita.
Paula Benedetti – Health Coach
Tel: 3444-627988
IG: @paula_healthcoach
FB: paulabenedetti
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