El celular me lee y el robot me traiciona
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Ante la novedad de la técnica que avanza ha surgido ahora un término especial: “La
inteligencia artificial”. ¿De qué se trata? La Inteligencia artificial es el campo científico de
la informática que se centra en la creación de programas y mecanismos que pueden mostrar
comportamientos considerados inteligentes. Entonces pareciera que “las máquinas piensan
como seres humanos”.
Desde la antigüedad los sabios han intentado describir el pensamiento, su lógica y su
posibilidad de “tercerizarlo” en una máquina: Las ideas más básicas se remontan a los
griegos: Aristóteles (siglo IV a. C.) fue el primero en describir un conjunto de reglas que
describen una parte del funcionamiento de la mente para obtener conclusiones racionales, y
Ctesibio de Alejandría (250 a. C.) construyó la primera máquina auto-controlada, un
regulador del flujo de agua (racional pero sin razonamiento).
El célebre laico franciscano catalán Ramón Llull, ya en el siglo XIV, tuvo la idea de que el
razonamiento podía ser efectuado de manera artificial.
Durante siglos el único instrumento de trabajo era el cuerpo humano; con el paso del
tiempo surgieron las herramientas de trabajo. Durante siglos para las matemáticas sólo
existía la mente y modestos “contadores”. Luego con el tiempo surgieron las calculadoras.
Ahora tenemos otra novedad: los aparatos de la inteligencia artificial se adelantan a
nuestros pensamientos: “el celular ya me conoce”, conoce la palabra que probablemente
voy a escribir. El buscador de internet ya sabe mis gustos.
Como la inteligencia artificial realiza las operaciones de la lógica de modo automático se
utiliza para abreviar tiempo, espacio y costos de tal modo que se ocupa en muchos campos
como diagnóstico médico, comercio de acciones, control robótico, leyes, percepción
remota, descubrimientos científicos y juguetes.
Pero como el buscador sabe mis gustos corro el riesgo de ser gobernado por él y como le
voy dando mis datos a una “inteligencia que todo lo acumula y lo organiza según criterios
comerciales”. La máquina que soñó Ramón Llull me está traicionando: jamás me dirá que
me está “estudiando” para luego gobernarme.
Dice Eric Sadín (un pensador francés de nuestro tiempo) “(…) la verdad religiosa enuncia
dogmas e interpela a obedecerlos. La Inteligencia Artificial enuncia verdades con tal fuerza
de peritaje que nos interpela a obedecerlas. Estamos entonces viviendo un momento donde
las técnicas se dotan de un poder de mando (…) Es la primera vez en la historia de la
técnica que existen sistemas con el poder de mandar. Lo que ocurre de gravísimo es que
esto tiene como objetivos responder a intereses privados (…)”.
La inteligencia artificial me está ayudando en esta PC en la que escribo…pero me está
mirando y me está estudiando para gobernarme con mucho rigor.
Quizá un día el robot que me ceba mate me dé un palo por la cabeza porque constatará que
ya no seré improductivo.
Los creyentes en la Iglesia tratamos de optar libremente por los dogmas cristianos y no por
los de la inteligencia artificial…Eric me ayudó a hacer esta opción.