Padre Jorge Leiva-
La esperanza, América y Santa Rosa
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En estos días vamos a celebrar a Santa Rosa de Lima, fallecida en 1617, la primera santa canonizada del continente latinoamericano, del que es la patrona principal.
El conocido historiador y escritor rosarino Marcelo Gullo- según la wiki- ha afirmado que “España no conquistó América; España liberó América. Por eso, Hernán Cortés de Monroy aglutinó a 110 naciones mexicanas que vivían oprimidas por la tiranía antropófaga de los aztecas y que lucharon con él.” y que “la sociedad que se construyó después de la conquista, aun siendo terriblemente injusta en términos modernos, fue mucho más justa que la existente bajo el dominio azteca o inca, aspecto que explica que, durante la mal llamada «guerra de la independencia hispanoamericana», las masas indígenas no sólo se mantuvieran fieles a la monarquía española, sino que combatieran por España incluso después de que Chile y Perú se declarasen independientes. Esta es otra de las verdades que los autores negrolegendarios no pueden explicar y que, por tanto, prefieren ocultar.”
Según este autor la “leyenda negra” que acusa a España de cometer infinitas atrocidades en nuestras tierras, fue un invento, una gran mentira para desprestigiar a España e instalar el dominio ideológico del comercio inglés, el poder masón y las finanzas de los jázaros. Estas tierras no eran colonias de España-afirma don Marcelo- “eran España” así como decimos que Entre Ríos es Argentina.
Por eso celebrar en estos días a Santa Rosa de Lima es hacer memoria de nuestras raíces hispano- criolla-católica, es festejar esta “raza cósmica de la que hablaba un escritor mejicano llamado José Vanconcelos. Este pensador escribía-allá por 1920- que los latinoamericanos tienen sangre de las cuatro razas primigenias del mundo: roja (amerindios), blanca (europeos), negra (africanos) y amarilla (asiáticos): la mezcla entre todas ellas da como resultado la aparición de una quinta y última, la más perfecta y sublime: la “Raza Cósmica”.
Se ha señalado, en este sentido, que en el rostro mestizo de la Virgen de Guadalupe está la síntesis del hombre latinoamericano y de la humanidad toda.
Ciertamente que como toda tarea humana - herida por las consecuencias del desorden de Adán y Eva- la tarea de nuestros hermanos de España tuvo sombras (se dice que mucho menos que las de Inglaterra en la América del Norte).
Pero bien lo decía S. Juan Pablo II celebrando el V centenario: “Vienen a mi mente aquellas palabras de Santo Toribio de Mogrovejo, Patrono del Episcopado Latinoamericano, en las que se declara profundamente dolido porque “no sólo en tiempos pasados se les ha hecho a estos pobres indios tantos agravios y con tanto exceso, sino que también en el día de hoy muchos procuran hacer lo mismo”:
Es que fueron muy importantes las profecías de los obispos, los curas y los frailes en la defensa de la dignidad de los llamados “indios”. En nuestra tierra se ve muy claro –por ejemplo-en las reducciones jesuíticas, en los centros de estudios y la elaboración de las gramáticas de las lenguas de los nativos, como España quiso que los habitantes de estas tierras gozaran de plena ciudadanía.
La patria grande hispanoamericana nació bajo el signo de la cruz, de la Virgen y de los santos y cuando la leyenda negra que denigra toda la tarea de los cristianos españoles en nuestras tierras envilece a nuestra raza quedando-dicho sea de paso- como cómplice de los grandes poderes que quieren que nuestros pueblos sean una especie de “patio del fondo” de las naciones donde se pueda tirar basura.
Santa Rosa de Lima además de traer tormentas, nos trae recuerdos que alientan la esperanza del Pueblo Peregrino hispanoamericano.