Formas de criar alrededor del mundo que son un ejemplo a seguir
¿Papás que dan el pecho? ¿Mamás que nunca les hablan fuerte a sus hijos? ¿Experiencias de crianza “en tribu”? Estas formas de educar y contener a las mamás nos dejarán una enseñanza.
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"Para criar un niño hace falta una aldea", reza una famosa frase. Cada cultura tiene sus prácticas educativas y costumbres de crianza que se van transmitiendo de generación en generación. Algunas van cambiando y la modernidad y la economía imponen formas, relojes, tiempos. En la actualidad no está bien visto el castigo físico, pero en otros tiempos se pensaba que conducía a criar niños "más educados". Si en otros momentos de la historia había "más gente alrededor del fuego" para acompañar a los pequeños, nuestras sociedades intentan recuperarlo con nuevas prácticas adaptadas.Para la pensadora y escritora feminista Silvia Federici, "criar es crear el nuevo mundo", porque esa tarea de cuidado despreciada y desvalorizada, es clave para que emerja otra calidad de personas, en definitiva, otra humanidad.Criar en círculo, el alivio para las mamásVictoria Lagos trabaja como referente en ESI (dando talleres de Educación Sexual Integral) en Marcos Paz (Provincia de Buenos Aires) y es doula y mamá de una niña de cinco años y de un bebé de tres meses. Para ella, el acompañamiento en la maternidad ha sido una práctica feminista "en círculos de autocuidados y cuidados mutuos, de escucha y empatía, de abrazos y caricias". En un momento, -explica Victoria- "muchas mujeres se sienten sin redes para sostener una crianza y estar presentes con sus hijos e hijas". Frente a esto, intenta construir espacios de encuentro que son una experiencia interesante:"Mi última gestación estuvo profundamente atravesada por la necesidad imperiosa de pedir cuidados y dejarme cuidar. Ahí estuvo mi tribu de amigas (muchas madres ya y otras no), de doulas, feministas y "brujas" acompañándome a transitar cada etapa con la particularidad de ritualizar. Así tuve mi ritual de cierre de gestación y apertura al parto; un parto en casa con partera y amiga-comadre-doula junto a mi familia; un círculo de ritualización de la placenta. En todas estas instancias ellas me han cocinado, me han tejido la manta para mi bebé, me han visitado cuando lloraba, me han contenido y calmado, han cuidado a mi hija mayor (la llevaron al jardín y la trajeron). Es decir: me han nutrido y nos hemos nutrido mutuamente."Ese círculo de amigas -que se fue encontrando a través de círculos informativos de embarazo y parto- se basa en la empatía que se expresa en palabras y gestos. "Tribu que, además de cultivar el pedido de ayuda y cuidado mutuo, valida la decisión de cada una de hacer nido o estar sola cuando lo necesita". ¿Fácil? Nunca. "También es complicado e intenso, arrasador, revelador, sin remuneración económica... pero nos volvemos a abrazar y seguimos andando".Los pueblos Inuit son nativos de Alaska, un lugar muy frío y desafinante. Poseen códigos de convivencia particulares, algunos de ellos muy interesantes. Comenta la antropóloga Flavia Carrión: "El sistema de crianza Inuit puede sintetizarse en esta frase: nunca le gritan a los niños. Gritarle a un niño para ellos es sinónimo de debilidad oEn Never in Anger: Portrait of an Eskimo Family, la antropóloga Jean Briggs aborda el tema del enojo parental y sus resultados en el caracter de los niños, tomando el ejemplo de una familia de Alaska. "Las madres Inuit siempre utilizan un tono suave y sereno para hablar con sus hijos. Les hablan con palabras que les brindan confianza en que están siendo amados todo el tiempo. Los padres, también. ¿Consecuencias? Los niños Inuit crecen sanos, fuertes, respetuosos, sin necesidad de esas cosas que en nuestra necesidad hemos naturalizado: gritar, enfurecernos con la criatura, dar un chirlo de vez en cuando y algunas atrocidades peores que se aceptan ligeramente, como necesarias para convertirnos en adultos responsables".
