El camionero que rescató un oficio casi perdido y convierte volantes en piezas únicas
La vida de Roland Ricardo Sauerbrey siempre estuvo ligada al ruido del motor, al olor del gasoil y a la rutina incierta de la ruta. Durante décadas, el camión fue mucho más que un trabajo: fue aprendizaje, sacrificio, sustento y una forma de entender la vida. Pero hace catorce años, casi sin buscarlo, ese mismo universo lo empujó hacia otro camino. Uno silencioso, minucioso, artesanal. Un oficio extraño para estos tiempos y poco común en Entre Ríos: la restauración y personalización de volantes de camión.