Brasil: la caída del gigante jaquea a la industria argentina
Es destino del 46% de las exportaciones locales de origen industrial y los pronósticos por ahora no le auguran una salida de la recesión, la peor de los últimos 80 años. El saldo comercial de diciembre arrojó un déficit para Argentina de u$s 267 millones y el comercio bilateral retrocedió 31,4%. Buscar nuevos mercados, la recomendación de los especialistas.
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A pesar del levantamiento del cepo y las trabas comerciales, 2016 promete ser un año difícil para el sector industrial: Brasil, destino de 46% de las exportaciones argentinas de manufacturas de origen industrial, seguirá en recesión y sin perspectiva cierta de salida.La economía brasileña habría caído 3,6% en 2015, según estimaciones oficiales, con una inflación de 10,8 por ciento, más del doble de la meta de su banco central. También según proyecciones oficiales, este año la actividad en el país vecino retrocedería otro 1,9 por ciento. De concretarse este escenario, al concluir 2016, el PBI brasileño se habrá contraído por dos años seguidos por primera vez desde 1931.El nivel de actividad de Brasil es crucial para las exportaciones argentinas, especialmente para las de origen industrial. Cuando Brasil crece, aumenta su demanda de importaciones totales, 6,2% de las cuales provienen de la Argentina, tercer origen tras China y los Estados Unidos.El comercio bilateral entre la Argentina y Brasil (importaciones más exportaciones) fue de unos u$s 23.000 millones en 2015, 18,8% menos que en 2014. El saldo comercial resultó deficitario para la Argentina por u$s 2.515 millones, muy por debajo del comercio casi equilibrado que se había alcanzado en 2014 (u$s 139 millones a favor de Brasil), dado que las exportaciones argentinas hacia Brasil cayeron más del doble que las importaciones (-27,3% y -10,4%, respectivamente), según anticipó Abeceb en base a datos oficiales brasileños. Es decir, el déficit comercial argentino con Brasil se multiplicó por 18 el año último respecto de 2014.Poniendo la lupa en los datos de diciembre, durante el último mes del año los envíos argentinos hacia el país vecino se desplomaron 47,9% respecto de igual período de 2014, totalizando u$s 619 millones, un valor similar al de la crisis de 2009. En cuanto a las compras argentinas de origen brasileño, en diciembre cayeron 11,8%, acumulando u$s 886 millones. El saldo comercial de diciembre arrojó un déficit para la Argentina de u$s 267 millones y el comercio bilateral (importaciones más exportaciones) retrocedió un 31,4% en el mes.ProyeccionesHistóricamente, según el Ieral de la Fundación Mediterránea, cada punto de variación en el índice de producción industrial brasileño se corresponde con tres puntos de variación (de igual signo) en las exportaciones manufactureras de la Argentina. En 2015, la producción industrial de Brasil cayó un 7,7% interanual y se prevé un descenso adicional de 3,5% para 2016, lo cual representa "un severo desafío" para la industria argentina en este año, evalúa el Ieral.A partir de los datos de la última década, el Ieral proyecta que las exportaciones totales de manufacturas de origen industrial caigan 4,5% en 2016 respecto del año previo, desacelerando su retroceso con relación al desplome de 16,9% en 2015, pero sin lograr revertir el deterioro de los últimos cuatro años.No obstante, dada la magnitud de las reformas que viene implementando el Gobierno, advierte el think tank cordobés, la industria local podría penetrar más agresivamente en otros mercados de la región y del resto del mundo para compensar la debilidad de la demanda brasileña y evitar que se materialice esta proyección basada en datos históricos.Sobre llovido, mojadoA la caída de la demanda brasileña de importaciones argentinas, se suman los problemas de competitividad-precio que aún persisten para la producción nacional. A pesar de la reciente devaluación en la Argentina, el tipo de cambio bilateral con Brasil todavía deja al peso 17% apreciado respecto de 1997 y 31% respecto del promedio de los últimos 18 años.En los últimos cuatro años, por el atraso cambiario asociado al cepo y las trabas al comercio exterior, las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) acumularon una caída de 30% en dólares. Si bien a partir del levantamiento del cepo y las restricciones, las empresas empezaron a recuperar rentabilidad, con un dólar a $13,5, la corrección en términos de competitividad cambiaria frente al real brasileño es parcial.Según Matías Surt, de Invecq, "el salto de la cotización local del dólar no alcanzó para compensar el hundimiento del real y la inflación acumulada en la Argentina en los últimos 12 meses" y sólo representa un mejoramiento. El tipo de cambio real bilateral con Brasil, respecto de diciembre de 2001, es un 40% superior para el inicio de 2016 y está muy por debajo del promedio de los últimos años (entre 2007 y 2011, en promedio, se ubicaba 145% por arriba de diciembre de 2001). A pesar del levantamiento del cepo y de la depreciación del peso, a diciembre de 2015 el tipo de cambio real con Brasil cayó un 8 % interanual.Un tipo de cambio relativamente atrasado con respecto a la tendencia de los últimos años implica una menor protección al ingreso de bienes y servicios importados desde Brasil y un menor estímulo a las exportaciones argentinas hacia el país vecino, advierte Surt, como se refleja en el éxodo turístico de argentinos hacia las playas brasileras (ver recuadro pág. 4).Sin embargo, la actual cotización del real, de cuatro dólares o más, podría ser coyuntural y reflejar la "incertidumbre política" brasileña en vez de sus fundamentos económicos, advierte el reporte del Ieral."La salida del cepo permitió compensar buena parte del proceso de devaluación que viene sufriendo Brasil", evalúa Jorge Colina, jefe de investigaciones de IDESA. "De todas formas, lo importante para el comercio bilateral será la estabilidad económica de ambos países y la normalización de los mecanismos administrativos para comerciar, o sea, dejar atrás las prohibiciones y las trabas", agrega. "Mucho del comercio bilateral entre la Argentina y Brasil es intraindustria por lo que lo más importante es la estabilidad de las relaciones de largo plazo más que vaivenes coyunturales de los tipos de cambio", considera.
