El espíritu emprendedor de los hijos
Los consultores especializados en empresas familiares solemos decirles a las familias dueñas de un negocio, que lo que heredarán sus hijos es el patrimonio, no necesariamente el liderazgo de la empresa; que si bien la capacidad de liderazgo que tuvo el fundador o fundadora de una empresa pudo haber sido excelente, eso no significa en absoluto que sus hijos llegarán a desarrollar esa misma aptitud de igual manera. El liderazgo, en definitiva, ni se hereda ni se obtiene mágicamente.
Según los estudios clásicos de McClelland, el espíritu empresarial empieza en la familia. Empieza cuando el hijo pequeño comienza a acostumbrarse a la independencia, a hacer las cosas por su cuenta. Empieza cuando del hijo pequeño se esperan grandes cosas, y él se siente alguien muy especial y desarrolla responsabilidad por sus actos.¿Y cómo es el padre de ese niño? Es una persona cuya motivación básica se enfoca en el deseo de logro, de conseguir resultados extraordinarios. A diferencia de una creencia muy generalizada, el empresario prevé cuidadosamente probabilidades futuras, se cubre y arriesga moderadamente. Al empresario le gustan los desafíos, pero no rifa su futuro; prefiere confiar en sí mismo y en su trabajo y no en la suerte. Suele plantearse objetivos muy ambiciosos orientados a largo plazo. Está continuamente pendiente de los resultados de sus acciones, y el dinero que gana es una consecuencia de su esfuerzo; es un indicador de que las cosas van bien. El empresario suele ver la vida en términos de objetivos, analiza los obstáculos para vencerlos, identifica los recursos con que cuenta y entonces hace un plan realista. El empresario nunca está enteramente contento, siempre hay algo mejor por hacer y cree que siempre se puede obtener más. Es persistente ante la adversidad. Suele ser muy exigente consigo mismo y con los demás. Y esto que es a la vez una virtud, también es un problema, porque su espíritu absorbente y cuidadoso de los detalles, hace que no premie a quienes realizan un desempeño normal, llegando a ser muy crítico, y así desestimular a sus colaboradores.Esas mismas características, que en la empresa pueden dar excelentes resultados, al llevarlas al hogar pueden producir pésimas consecuencias ya que tratará a sus hijos de igual manera como lo hace con los empleados. Esto puede resultar doblemente negativo porque no estará criando sucesores para la empresa, sino seguidores de él mismo. Y la empresa familiar desaparecerá cuando él ya no esté.Preparar a los hijos en el espíritu emprendedor es importante porque pone freno a la alta tasa de fracasos de las empresas familiares entre una generación y otra. Cada 100 empresas familiares que nacen, solamente 30 pasan a los hijos. ¿Y por qué ocurre esto? Porque el empresario no siempre consigue que sus hijos o hijas crezcan lo suficiente, porque quizá los ahogó con sus demandas excesivas y poco refuerzo y aprobación.Otro problema evidente que ocurre, es que cuando los hijos crecen en la abundancia, consentidos y acostumbrados a tenerlo todo sin ganárselo, malgastan la fortuna familiar y quiebran la empresa.Las familias que logran pasar la empresa a la siguiente generación, han conseguido primero transmitir valores empresariales, y recién después han cedido un patrimonio.Pero, ¿cómo crear el espíritu emprendedor en una empresa familiar?, ¿cómo se hace para que los hijos desarrollen capacidades de liderazgo? ¿Cómo conseguir que valoren su potencial emprendedor?Así como para ser heredero de un patrimonio basta con ser "el hijo de", en el caso de un sucesor para el liderazgo de la empresa familiar, se trata de un proceso que toma varios años; requiere habilidades específicas; implica un esfuerzo que va desde la formación de los hijos hasta la elección de uno de los hermanos para que sea el próximo líder.La sucesión del poder y la autoridad del fundador a uno de los hijos es, quizá, el momento más delicado de la empresa. Por todo esto es que el fundador generalmente dilata el cambio, mientras que los hijos reclaman por su retiro de la gestión cotidiana para avanzar con un proyecto propio. Es necesario entonces planificar y prever ese proceso de sucesión con tiempo, para evitar situaciones difíciles o imprevistas.Josep Tàpies, un reconocido profesor y consultor mundial de empresas familiares, comenta que en una conferencia que impartió su amigo Mariano Puig, le aportó un nuevo punto de vista, hablando de la sucesión como un proceso que empieza por "pensar en cómo educar a nuestros hijos". En esa oportunidad, Mariano Puig compartió con la audiencia un proverbio que empleaba su padre, don Antonio Puig, el fundador de la que hoy en día es una de las grandes empresas de perfumería, cosmética y moda en el mundo. Él decía: "En la vida hay cinco pasos importantes: aprender a hacer, hacer, enseñar a hacer, hacer y, finalmente dejar hacer".Quizá usted podría preguntarte ahora ¿en cuál de esas etapas creé que está su empresa familiar?Si está en la primera fase, es decir ENSEÑANDO A HACER a los que acaban de incorporarse al negocio, usted se está dedicando a comunicarles conocimientos, habilidades, ideas, experiencias, con la intención de que las comprendan y hagan uso de ellas.Si está en la segunda fase, es decir ACOMPAÑÁNDOLOS EN EL HACER, usted está dedicando a dar el ejemplo y a ser apasionado por hacer que las cosas se hagan y que la visión se concrete.Y si está en la tercera fase, DEJARLOS HACER, entonces usted ya ha abandonado la gestión del día a día, sabiendo que la empresa ha quedado en buenas manos.Padres e hijos pueden aprender a emprender juntos. Además es necesario que así sea. A pesar de que los padres no lo lleven a la práctica de inmediato, es preciso que capten el concepto de una educación emprendedora y reconozcan su importancia. El espíritu emprendedor no es sólo cuestión de personalidad, de un simple patrón de comportamiento, o un tipo de mentalidad orientada a las ganancias.El espíritu emprendedor es un estilo de existir, que se refleja en las personas que desean hacer cambios en sus vidas para mejorarlas.Definitivamente, el apoyo, la inspiración y las herramientas que usted le brinde a la generación que viene, dará como resultado una visión para su vida y aprenderán a alcanzar exitosamente sus metas.Lic. Ceferino Sain (*)www.ceferinosain.com.ar(*)Consultor Senior de Empresas Familiares (BID/UES21). Maestrando en Administración de Empresas (UNL). Diplomado en GESTIÓN Y GOBIERNO DE EMPRESAS FAMILIARES (BID/UES21). Licenciado en CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN (UCSF). Mediador (Asoc. Humanita). Fundador de Ceferino Sain & Consultores Asociados (www.ceferinosain.com.ar / [email protected]).
