La industria enfrenta un año difícil
La devaluación de enero abrió una oportunidad para los sectores manufactureros con perfil exportador. Pero ante el freno de la demanda doméstica por la caída del salario real y el encarecimiento del crédito al consumo, las empresas dependientes del mercado local ya sienten un descenso de la actividad. En enero, el sector manufacturero sufrió una contracción del 2,6%, y las proyecciones privadas estiman una caída anual de entre el 1,8% y el 3%. También impacta el modesto crecimiento de Brasil.
Los números negativos con los que la industria culminó 2013 tienen continuidad en el inicio de este año. En enero, el sector manufacturero sufrió un retroceso del 2,6% interanual, según los datos del Estimador Mensual Industrial (EMI), y proyecciones privadas ubican la caída para estos doce meses entre un 1,8% y un 3%, con apenas algunos sectores que se perfilan para evitar el freno de la actividad.El Gobierno acentuó la devaluación en enero con la intención de inyectar, mediante la corrección cambiaria, una mejora en la mellada competitividad de la industria, a lo que le sumó otras decisiones en materia macroeconómica que indefectiblemente repercuten en un ajuste, sobre todo cuando se avance en la quita de subsidios, lo que implicará una suba en las tarifas que pagarán los usuarios finales. Así las cosas, el consumo interno, constante motor de la actividad económica durante la década kirchnerista, se está desinflando y tendrá un año de caída (se estima entre un 0,7% y un 1%), lo que impactará en la industria, sobre todo en los sectores más dependientes del mercado interno."A fines del año pasado ya hubo un freno del salario real, y este año el empleo se estancó y la inflación se aceleró. Es por eso que prevemos un salario real negativo, con una caída del 2% para este año, con paritarias que no se espera que puedan compensar la inflación. Además, hay un encarecimiento del costo de financiación y en consecuencia una disminución de las posibilidades de acceso a determinados bienes durables que servían de refugio", explicó Horacio Lazarte, analista de la consultora abeceb.com, en diálogo con Ámbito Industrial+Pymes.CompetitividadHasta enero pasado, y desde hacía más de dos años, parte de los industriales venía reclamando casi como una receta mágica una corrección en el tipo de cambio para recomponer la competitividad perdida por el aumento de los costos.La devaluación acumulada en enero, cercana al 23%, para llevar al dólar a estar en torno a $ 8, se espera que tenga un impacto en los sectores exportadores, aunque con una inflación anual estimada en más del 30%, esa recuperación podría resultar efímera. En cuanto al impacto positivo de la devaluación en la industria, Lazarte señaló: "Depende del manejo que se haga respecto de la inflación, si no el ajuste no va a servir".En el Gobierno se esperanzan con que las correcciones macroeconómicas, el acuerdo con el Club de París y la compensación a Repsol por la expropiación de YPF reviertan las expectativas negativas y motoricen la inversión y en consecuencia la actividad. Pero Lazarte advierte que, más allá de alguna posible mejora hacia el segundo trimestre, "el problema es que muchas industrias prácticamente resignaron el mercado externo, sobre todo las más protegidas, como textil y calzado. Aumentaron su orientación hacia el mercado interno, que todavía convalidaba cierto traslado del aumento de los costos a precios, en un contexto donde la competitividad se veía deteriorada por la inflación en dólares".AutosLa industria automotriz ha tenido un fuerte crecimiento en los últimos 10 años, en parte sostenido por el consumo interno, pero con una dependencia muy fuerte de Brasil. En 2013, de los 791 mil vehículos producidos, el 45% fue al mercado local y el 47% a Brasil, país que se lleva el 85% del total de las exportaciones.Tras la decisión de las automotrices de trasladar parte de la devaluación a precios, la demanda doméstica de 0 km se está debilitando y ha puesto a las automotrices y los autopartistas en alerta. "El segmento automotor tuvo un freno bastante fuerte en lo que es el mercado interno, y Brasil tampoco ayuda con un crecimiento esperado de menos del 2%. Hay una caída del mercado interno en torno al 20%, lo que va a arrastrar a una caída del sector de un 8% para este año, que incluso puede ser superior", alertó Lazarte.RegionalesLas economías regionales fueron las primeras en responder, allá por 2003, a la salida de la convertibilidad, apalancadas sobre todo en la producción primaria, lo que tuvo un efecto derrame hacia los sectores industrial y de servicios. Desde el año 2008, el incremento de los costos en dólares fue disminuyendo la rentabilidad de algunas producciones regionales y puso en evidencia diversos problemas estructurales.Para este año, la devaluación en torno al 23% les devolvería a las economías regionales algo de la competitividad perdida, aunque para eso habrá que ver cómo evolucionan los costos. Para la consultora abeceb.com es de esperar que las economías regionales tengan un comportamiento similar al de 2013. Al respecto, Lazarte explicó: "Hay algunos problemas productivos. En la mayoría de los casos se esperan bajas en las cosechas; por ejemplo, vinos y frutas son sectores que por un lado con la devaluación podrían recuperar algo de competitividad, pero igualmente van a tener problemas en la cosecha, entonces el impacto de la devaluación no será suficiente".En cuanto al agro, se espera una producción de entre 53 y 55 millones de toneladas en la campaña 2013/2014, lo que representa un récord, aunque esto va acompañado con un escenario internacional de baja de precios. Un informe de la consultora Economía y Regiones indica que "a mediados de 2013 la soja cotizaba por encima de los u$s 550 la tonelada en el mercado de Chicago; actualmente los futuros se encuentran por debajo de u$s 470 para la posición julio 2014 y tocando casi los u$s 400 para noviembre 2014".Sin embargo, esta mejora de la cosecha repercutirá favorablemente en la industria de alimentos, que, según abeceb.com, culminará este año en terreno positivo. "El nivel de cosecha bastante alto va a ayudar a impulsar la molienda y la producción de aceites, sobre todo de soja", afirmó Lazarte.Otros de los sectores que se espera que tengan un buen comportamiento son la refinación de petróleo, debido a que se estima que funcionará al 100% la refinería de YPF que el año pasado sufrió un incendio, y la minería, en la que para el segundo semestre se espera la puesta en marcha de Cerro Negro, además de un rebote en el emprendimiento Veladero.AnálisisEl jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el equipo económico, encabezado por el titular de Hacienda, Axel Kicillof, vienen realizando una tarea minuciosa para analizar sector por sector cuál es la composición de la cadena de valor y la estructura de costos. De esta forma, buscan transparentar los precios e identificar los cuellos de botella que dificultan el normal desenvolvimiento de las distintas cadenas. A este análisis se suma el que el Ministerio de Industria ya venía haciendo con diversos sectores para hallar oportunidades para la sustitución de importaciones, con el doble objetivo de producir localmente ciertos bienes y mejorar los saldos de balanza comercial.En 6 de enero pasado, Capitanich anunció un plan para incrementar las exportaciones a u$s 100 mil millones en 2015 a través de la colocación de productos en 24 países, y la aplicación de reintegros y devoluciones, financiamientos y fomento a las exportaciones con "estrategias diferenciadas para pequeñas y medianas empresas, y grandes empresas". En aquella oportunidad también dejó claro cuáles son los objetivos planteados en esta etapa, al decir que la Argentina tiene "una potencialidad muy grande para sustituir importaciones, agudizar el proceso de reindustrialización, y para potenciar exportaciones tradicionales y no tradicionales".En un escenario complejo para la industria, el Gobierno apuesta a que las medidas que va adoptando sean suficientes para moderar la caída y dejar planteado un mejor escenario para 2015.
