Marcelo Fiorotto, desde Bucaramanga, Colombia
Por esta edición, dejamos Europa y volvemos para América, en especial para Colombia, con un panorama más alentador en este tiempo de pandemia. Desde allí nos escribe Marcelo Fiorotto, gualeyo, cuya profesión es chef, quien reside en Bucaramanga junto a su hermosa familia.
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"Les cuento un poco la situación acá, en Bucaramanga, Colombia. Nosotros tenemos 6 restaurantes, todos cerrados desde el 18 de marzo, aproximadamente, sólo vendiendo por domicilios. Estamos trabajando a un 20% de la facturación normal y eso nos tiene ahogados.Con mi familia nos sorprendió la cuarentena de viaje por México y nos tocó volvernos antes porque nos cancelaron el vuelo. Cuando llegamos nos tocaron los 15 días de encierro obligatorios. Mi familia sigue encerrada, mis hijas no salen, mi esposa casi que tampoco y trabaja desde la casa con su pastelería; le va muy bien.A mí la cuarentena me dio por trabajar más mi parte de panadero, que la tenía un poco olvidada, y ya hoy arrancamos con la panadería con domicilios. A pesar de todo, estoy muy feliz, porque eran un proyecto que lo teníamos un poco demorado.Acá los comercios de a poco van abriendo, las panaderías, los café, y la gente tiene permiso para hacer deporte de 5 a 8 de la mañana. No se ven muchos casos de contagios y ya de a poco uno ve cada vez más movimiento en la calle.Por otro lado nos perdonaron a los restaurantes un impuesto hasta diciembre, que es muy fuerte para nosotros, así que por lo menos es una ayuda, y no mucho más.Estoy trabajando más ahora que antes, estamos sacando productos nuevos y platos para que los clientes cocinen en la casa; hacemos clases por zoom. Hay que pasar esta etapa siendo un poco más creativos, y tratar de mantenernos como sociedad".Marcelo nos recuerda acerca del lugar donde vive: "Bucaramanga está ubicada al noreste de Colombia a unas horas de la frontera de Venezuela. Es una ciudad en el medio de la cordillera, a una altura de 900 mts. Tiene un clima increíble todo el año, con un promedio de 28 grados; acá no existen las estaciones, sólo se divide en épocas de lluvias y de sequía. Para que tengan una idea, es una ciudad del tamaño de Rosario. Llevo acá una 11 años, estoy feliz, tengo mi esposa que es colombiana, dos hijas hermosas y pertenezco a una sociedad con la que tenemos restaurantes.
