Mirta Belmartino Iglesias, desde Palafruguell, provincia de Gerona
Continuamos tomando contacto con los copoblanos que están en diferentes países para que nos comenten cómo están viviendo este tiempo de Covid19. Hoy, Mirta Bermartino Iglesias, desde Palafruguell, Gerona, en la Costa Brava, un maravilloso destino turístico.
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El día ocho de marzo hubo muchas marchas, algunas de protestas, otras de festejos por el Día de la Mujer. Aparentemente ya había algunos casos de coronavirus, pero no se sabía con exactitud. Una semana después comenzó a expandirse por todos lados, más en Madrid por la cantidad de habitantes, el País Vasco, Catalunya y Castilla, la Mancha. A partir del día 14 de marzo comenzó el estado de alarma y una semana después era todo una tristeza. Previamente, los días 12 y 13, la gente se agolpó en los supermercados pensando que habría desabastecimiento, pero no fue así ya que con precaución todos siguieron trabajando. Sí escaseó el alcohol, guantes y mascarillas, pero la gente en sus casas fabricaron de tela para cubrirse en cada salida obligatoria.Nuestro confinamiento en casa los primeros 14 días fueron desde el día 15 de marzo; un poco preocupados porque mi esposo el día 14 estuvo en Barcelona con un viaje de turistas austríacos para visitar varios lugares de interés; subían y bajaron del autobús permanentemente. De ahí nuestro temor, pero gracias a Dios, no pasó de eso.Yo trabajé hasta el 17 de marzo y desde ahí encerrados durante cuarenta largos días, ni siquiera podía ver a los nietos que tengo cerca. Mi esposo con mi yerno se turnaban para hacer las compras para ambas casas una vez por semana. Dejaban las compras en la puerta y nos hacíamos un saludo por la ventana.Nuestros pasatiempos fue armar puzzles, jugar a cartas, tener largas charlas con amigos y familia por videollamadas, leer y reflexionar, como también los aplausos a las ocho de la noche cada día. Además mucha tristeza cuando mirábamos noticias con la cantidad de fallecidos; partía el corazón al ver llevar a los muertos a las morgues, que sus familias no pueden acompañar, ni hacer una misa de despedida; ni siquiera podían estar a su lado en el hospital. Entonces hay días en que no se miran noticias, días en los que pensamos y pedimos a Dios que esto pase pronto; encender una vela cada día por la mañana ya se hizo costumbre en casa para iluminar todas esas almas que se fueron sin despedirse de sus seres queridos.Los que salen sin sus permisos correspondientes a la calle, ya sea caminando, en coche o motos, los multan con un mínimo de 600 euros y si se vuelven a saltar el confinamiento va subiendo la multa, y no la pagas cuando quieras, te la descuentan directamente de la cuenta bancaria. O sea que las leyes se cumplen y los que no quieren lo pagan caroEn estos momentos estamos saliendo de una fase, con todos los recaudos correspondientes, cumpliendo horarios para salir a caminar. Los permisos son de acuerdo con la edad. Nosotros pasamos de fase, pero en Barcelona, donde la población es mayor, pasarán el día 25 de Mayo.Las playas todavía están cerradas, al igual que los parques y plazas para niños. Hace una semana pudimos abrazar a nuestros nietos; los que tengo cerca.Espero que todo siga mejorando, que pronto esta pandemia sea sólo un tiempo de aprendizaje para muchos y descanso para otros, que no hay que ir por lo material que sólo ayuda, porque aquel abrazo que necesitamos en estos tiempos no hay dinero para pagarlo. Ojalá que también los gobernantes dediquen mejoras a los hospitales, a todo el sector salud, mejoren sueldos a quienes nos salvan la vida, porque todavía no se dieron cuenta que ellos también se van a morir y no se llevarán nada de nada, ni siquiera afectos de las personas a quienes representan en el momento que se ven poderosos por ser gobierno.Un abrazo a mi querida gente de Gualeguay; a mi familia los mejores cariños.
