Stefanía Ferrando y Juan José Ferreyra comparten Lima
Continuamos compartiendo con Stefanía Ferrando y Juan José Ferreya sus experiencias en los viajes que han realizado a diferentes competencias de boccia (bochas), deporte en el cual han obtenido, en general, muy buenas posiciones y primeros puestos. Hoy nos comentan sobre la ciudad de Lima, Perú.
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"Cuando fuimos s lo Juegos Parapamericanos en Lima, pudimos hacer paseos cortos, a la costa, unas dos horas solamente, siempre con custodia por el tema seguridad. La Villa Panamericana es toda cerrada, vallada y cada 50 m. hay un policía. Cuando salíamos a entrenar, que lo hacíamos en un colegio que queda como a 40 minutos de viaje, también íbamos muy custodiados. Una argentina que vive en Lima nos comentaba que esa zona es bastante peligrosa. Esa parte de la ciudad no era linda, más bien precaria, con construcciones hechas con bloquecitos y techos precarios; todo eso sobre los cerros con cantidad de escaleras para subir a sus casas.A Miraflores fuimos un grupo numeroso; está poblado de mucha gente que no es peruana. Es todo muy limpio, todo muy prolijo, adaptado para personas con discapacidad. Nos gustó mucho todo lo artesanal que ofrecen. A pesar de que esa zona no es insegura, a nosotros siempre nos acompañaban. Miraflores y el resto de Lima que vimos nosotros es como un mundo aparte. No hay un término medio; es como el primer mundo con sus edificios, los paseos, la costa. Por el idioma francés, inglés u otros nos dimos cuenta que la mayoría de la gente de ese lugar es extranjera. Los peruanos eran policías, entre las que había muchas mujeres, y los que atendían los locales de artesanías también.En Miraflores es todo moderno, edificios y paseos con vista al mar, al malecón, como ellos lo llaman; todo muy cuidado. Lo más artesanal que hay en ese lugar es lo que venden en los locales. Sacábamos la cuenta que, económicamente, para los extranjeros es conveniente vivir ahí; para los que no tienen el peso devaluado.Volviendo a la Villa Panamericana, los voluntarios eran peruanos que siempre nos recibían con los brazos abiertos, con mucha calidez.Un detalle: No entendíamos por qué los peruanos tenían la piel tan oscura, estando en pleno invierno en que no sale el sol, siempre está nublado. Cuando salimos a caminar, salió el sol un ratito, nos quemamos muchísimo, seguramente por la altura. Impresionante como quema la resolana y siempre andábamos con anteojos para el sol.En cuanto a la comida, muy rica, de todos los países participantes, con frutas típicas del Perú. En total estuvimos 20 días en Lima, entre los Juegos Panamericanos, y los Parapanamericanos. Al ser torneos tan importantes y al haber tantas personas se recibe el cariño y la compañía constantemente, más al pertenecer al mismo continente todos los participantes; la comunicación era mucho más fluida, más interesante. La facilidad del idioma cuenta mucho para sentirse bien."
