Agustín Arnao: vocación, familia y orgullo de ser bombero voluntario
El joven integrante de Bomberos Voluntarios de Gualeguay habló sobre sus inicios en la institución, la tradición familiar que lo llevó a servir a la comunidad y el orgullo que siente cada vez que debe acudir a una emergencia.
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Ser bombero voluntario no es solamente ponerse un uniforme o acudir a una emergencia. Para muchos representa una forma de vida, una vocación que se lleva en el corazón desde muy temprano. Así lo expresó Agustín Arnao, integrante del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Gualeguay, quien relató cómo comenzó su camino dentro de la institución y el profundo sentimiento que lo une al cuartel.
Con emoción y sencillez, contó que su historia como bombero nació dentro de su propia familia, siguiendo una tradición marcada por el compromiso y el servicio.
Una vocación que nació en casa
Agustín recordó que ingresó al cuartel siendo apenas un niño. Lo hizo el 1° de marzo de 2011, cuando tenía 10 años, impulsado por el ejemplo de su padre, Arnao Javier, histórico integrante de la institución.
“Mi ingreso fue por mi familia. Mi viejo hace mucho tiempo que está y mi hermano también pertenece a la institución”, contó.
Esa tradición familiar terminó convirtiéndose en una pasión que fue creciendo con los años. Para él, formar parte de Bomberos Voluntarios de Gualeguay significa orgullo, pertenencia y responsabilidad.
“Es algo inexplicable. Para el que le gusta, esto es muy lindo. Vengo de esta vocación de familia y me llena de orgullo pertenecer al cuerpo de bomberos”, expresó.
La emoción de la primera salida
Como ocurre con muchos jóvenes que se forman dentro del cuartel, uno de los momentos más recordados por Agustín fue escuchar la sirena y esperar la posibilidad de subir por primera vez a la autobomba.
Su primera salida ocurrió alrededor de los 14 años. Hasta entonces observaba cada emergencia con ansiedad y admiración.
“Cada vez que salía la autobomba estaba con ganas de subirme”, recordó.
Con el paso de los años y al cumplir la mayoría de edad, pudo integrarse plenamente al cuerpo activo y participar de intervenciones de mayor complejidad.
Lejos de sentir temor, explicó que el orgullo de ayudar a los demás siempre fue más fuerte.
“Uno va preparado para eso. Por dentro por ahí se siente algo, pero el orgullo de ir a cumplir con la sociedad es lo que te inspira a no tenerle miedo a nada”, afirmó.
Emergencias difíciles y preparación constante
Aunque destacó que la capacitación permite actuar con profesionalismo ante situaciones críticas, reconoció que existen intervenciones que dejan huellas emocionales.
Sin entrar en detalles puntuales, explicó que algunas emergencias son difíciles de afrontar, pero sostuvo que el entrenamiento y el acompañamiento entre compañeros ayudan a seguir adelante.
En ese sentido, remarcó la importancia de las capacitaciones permanentes que realiza el cuerpo de bomberos.
“Siempre se busca hacer todas las capacitaciones posibles para tener una mayor experiencia y más conocimiento”, señaló.
También valoró el trabajo formativo con los más jóvenes, quienes comienzan como cadetes y aspirantes antes de convertirse en bomberos activos.
Nuevas generaciones dentro del cuartel
Agustín destacó que actualmente existe una importante participación de chicos y jóvenes dentro de la institución, algo que considera fundamental para el futuro del cuartel.
“Hay muchos chicos nuevos. Vienen generaciones nuevas que arrancan como cadetes, después aspirantes y luego llegan a bomberos”, comentó.
Además explicó que, aunque algunas capacitaciones son únicamente para mayores de edad, luego esos conocimientos se transmiten al resto de los integrantes más jóvenes.
Para él, el aprendizaje dentro de Bomberos Voluntarios es permanente y se construye en equipo.
El desafío de combinar el trabajo y el servicio
Fuera del cuartel, Agustín trabaja como camionero, una profesión que muchas veces le dificulta cumplir guardias o acudir rápidamente a las emergencias.
“Por el tema laboral se me complica un poco porque siempre ando afuera”, explicó.
Aun así, sostuvo que continúa comprometido con la institución y recordó que durante años anteriores pasó gran parte de su tiempo dentro del cuartel, realizando guardias y compartiendo la vida cotidiana con sus compañeros.
La realidad de muchos bomberos voluntarios es similar: sostienen sus trabajos particulares mientras dedican tiempo y esfuerzo al servicio comunitario de manera desinteresada.
El orgullo de servir
A lo largo de la entrevista, Agustín dejó en claro que ser bombero representa mucho más que una actividad voluntaria. Es una responsabilidad asumida con pasión y un compromiso permanente con la comunidad.
Detrás de cada sirena, cada guardia y cada capacitación, aparece la misma motivación que lo acompaña desde niño: ayudar a los demás.
Con humildad, resumió el sentimiento que lo impulsa cada vez que le toca acudir a una emergencia:
“El orgullo de salir a cumplir con la sociedad es lo más importante”.