Burruchaga, El Mencho y Lisandro: el sello gualeyo en la historia de la Selección
En la víspera de la final entre Argentina y España, la historia vuelve a ofrecer un guiño que alimenta la ilusión. Desde la Copa América de 1991 hasta el Mundial 2026, la Selección campeona siempre tuvo, de una u otra manera, una presencia gualeya.
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Cada vez que la Selección Argentina se prepara para disputar una final importante, las estadísticas, las coincidencias y las cábalas vuelven a ocupar un lugar especial entre los hinchas. Y en Gualeguay hay un dato que, con el paso de los años, dejó de ser una simple curiosidad para convertirse en un motivo más de ilusión.
Desde principios de la década del '90, cada uno de los títulos obtenidos por la Selección Argentina tuvo un denominador común: la presencia de un futbolista nacido en Gualeguay dentro del plantel campeón.
Ahora, con la final del Mundial 2026 frente a España a la vuelta de la esquina, esa historia vuelve a escribirse de la mano de Lisandro Martínez.
El primero fue Burruchaga
La relación entre Gualeguay y la Selección campeona comenzó mucho antes. En el Mundial de México 1986, Jorge Burruchaga escribió una de las páginas más gloriosas del fútbol argentino al convertir el recordado gol que selló el 3 a 2 frente a Alemania Federal en la final.
Aquel tanto no solo le dio a Argentina su segunda Copa del Mundo, sino que convirtió a “Burru” en una leyenda del deporte nacional y en el máximo referente futbolístico de la ciudad.
Aunque después llegarían varios años sin títulos, Burruchaga dejó instalada una huella que las siguientes generaciones continuarían recorriendo.
La era del "Mencho"
Con el regreso de Alfio Basile al seleccionado comenzó una nueva etapa. Argentina conquistó la Copa América de Chile 1991 y repitió dos años más tarde en Ecuador 1993.
En ambos planteles estuvo otro hijo de Gualeguay: Ramón Ismael El “Mencho" Medina Bello.
Si bien no fue titular durante toda la competencia, el delantero integró aquellos históricos equipos que devolvieron a la Argentina a la cima del continente y que, durante casi tres décadas, serían los últimos títulos oficiales de la Selección Mayor.
La nueva generación
La sequía terminó en 2021 y, una vez más, Gualeguay volvió a decir presente.
Lisandro Martínez integró el plantel que conquistó la Copa América en el Maracaná frente a Brasil, un título que marcó el inicio de la etapa más exitosa de la Selección en los últimos tiempos.
Luego llegaron la Finalissima frente a Italia, el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024, con el defensor surgido de Urquiza y Libertad consolidándose como una de las piezas importantes del ciclo encabezado por Lionel Scaloni.
Con apenas 28 años, "Licha" ya acumula un palmarés que pocos futbolistas argentinos pueden exhibir.
¿Una cábala que se mantiene?
Más allá de las casualidades, en Gualeguay muchos observan un dato que no deja de llamar la atención.
Las últimas cinco consagraciones oficiales de la Selección Argentina —las Copas América de 1991, 1993, 2021 y 2024, además del Mundial de Qatar 2022— tuvieron siempre a un futbolista nacido en la ciudad formando parte del plantel campeón.
Este domingo, cuando Argentina dispute una nueva final del mundo frente a España, esa particular "cábala" volverá a ponerse a prueba con Lisandro Martínez entre los convocados.
Una ciudad que también juega su partido
Cada generación de gualeyos tuvo un nombre con el cual identificarse en la Selección.
Los más grandes recuerdan el grito eterno de Burruchaga en el estadio Azteca. Otros crecieron viendo al "Mencho" Medina Bello con la camiseta de River, Racing, con la albiceleste durante la etapa de Basile. Y las nuevas generaciones encuentran en Lisandro Martínez a un referente que, además de haber conquistado América y el mundo, mantiene intacto el orgullo por sus raíces.
Este domingo, cuando el árbitro marque el inicio de una nueva final mundialista, millones de argentinos volverán a alentar por una estrella más. En Gualeguay, además, habrá una ilusión extra: que la historia siga escribiéndose con un hijo de la ciudad como protagonista y que esa curiosa tradición de campeones gualeyos con la camiseta argentina tenga un nuevo capítulo.