Día del Kinesiólogo: historias de vocación, compromiso y cuidado
Compartimos tres testimonios que acompañan este suplemento y dan cuenta de las características y la importancia de la disciplina, como así también, la inspiración que le trajo a estos profesionales.
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KARINA PEZZUTTI
La kinesiología es una disciplina fundamental dentro del ámbito de la salud. Su importancia no se limita únicamente a la rehabilitación de lesiones ya instauradas, sino que también cumple un rol clave en la prevención de las mismas, a través de lo que se conoce como kinefilaxia. Por ejemplo, en el campo de la rehabilitación postural, muchos pacientes acuden derivados tras haber desarrollado una lesión consolidada. Sin embargo, en otros casos, la intervención oportuna permite prevenir la aparición de estas afecciones, evitando así complicaciones mayores y mejorando la calidad de vida de las personas.
Mi vocación surgió a partir de una búsqueda personal. Sabía que me atraían las ciencias vinculadas al ámbito humano, especialmente aquellas profesiones asistenciales que implican el contacto directo y la relación con las personas.
En ese camino, la influencia de mi entorno también fue significativa. Mi hermana mayor estudiaba medicina, y a través de su experiencia fui acercándome cada vez más al área de la salud. Ese interés inicial fue creciendo con el tiempo hasta transformarse en una elección consciente, orientada al cuidado y bienestar de los demás.
La elección de esta carrera me ha brindado grandes satisfacciones a lo largo de estos 25 años de profesión. No solo en el ámbito académico y en los logros profesionales alcanzados, sino también en los vínculos construidos en el camino, que me han dejado colegas y amigos. Pero, sin duda, uno de los aspectos más valiosos ha sido la afectuosidad, el agradecimiento y el cariño recibidos de mis pacientes y sus familias, que constituyen el mayor reconocimiento y motivación para seguir ejerciendo esta profesión con compromiso y vocación.
En este día, me gustaría saludar a mis colegas y expresar mi reconocimiento por la labor que desempeñan. Asimismo, quiero agradecer a mis pacientes por la confianza depositada, que constituye el pilar fundamental de nuestra práctica profesional.
PABLO SICARDI
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La kinesiología es importante porque es esencial para recuperar y mejorar la calidad de vida del ser humano. Sin kinesiología, muchos pacientes no lograrían recuperar su movilidad e independencia. Es una ciencia que se basa en el movimiento para evaluar, diagnosticar, prevenir y tratar los distintos tipos de patologías. La prevención, la rehabilitación y la reeducación son principios fundamentales para el desarrollo de los tratamientos kinésicos, ya sean basados en la kinesioterapia, que incluye terapias manuales y ejercicios terapéuticos, o en la fisioterapia, que es la aplicación de agentes físicos para lograr un mismo objetivo.
En nuestro país, la kinesiología tuvo un crecimiento exponencial a partir de la pandemia, ya que ocupamos un lugar fundamental en la atención al paciente en las áreas más críticas, y así se visibilizó el trabajo del kinesiólogo. Ese crecimiento fue tan grande que, por un lado, a nivel nacional se aumentó el número de kinesiólogos en los hospitales y, por otro, también creció muchísimo la cantidad de universidades que dictan la carrera en toda la Argentina. El crecimiento constante y la evolución de la profesión han hecho que existan en nuestro país cuatro especialidades en Kinesiología aprobadas por el Ministerio de Salud de la Nación. Ese reconocimiento oficial incluye áreas críticas como la Kinesiología Intensivista, Cardiorrespiratoria, Neurológica y Pediátrica/Neonatal, las cuales requieren formación de posgrado.
En lo personal, considero que es una profesión de suma importancia, no solo por el tratamiento en sí, sino porque además es muy humana, con mucha empatía, ya que los tiempos de los tratamientos suelen ser prolongados y se generan fuertes vínculos entre el profesional y el paciente. Por otro lado, es una profesión que aborda a los pacientes desde su nacimiento hasta los últimos días de su vida. En todas las etapas de evolución del ser humano, hay un kinesiólogo al lado.
Desde muy temprana edad me gustó siempre hacer actividad física y deportes. Cuando estaba terminando el secundario me interesó la kinesiología, carrera que me atrapó específicamente por la recuperación y rehabilitación de los deportistas. Por ese motivo me inicié en esta maravillosa profesión. La facultad te forma globalmente como kinesiólogo y así desarrollé mi vida profesional, aunque siempre prioricé aquella preferencia hacia el área deportiva. El sentir que ayudas al otro, cada avance, cada mejora en un paciente, por mínimo que sea, ya te trae satisfacciones. Sin dudas, es muy gratificante.
Por otro lado, no desde lo asistencial hacia los pacientes sino desde la gestión en la salud pública, sentí una gran satisfacción cuando se logró la creación del Servicio de Kinesiología del Hospital San Antonio, ya que muy pocos hospitales en la provincia han alcanzado ese objetivo, que tiene como finalidad ordenar, organizar y jerarquizar el trabajo del kinesiólogo en el hospital público.
FERNANDA CARBONE
La kinesiología es una ciencia dentro del ámbito de la salud que se encarga no solamente de tratar lesiones, sino que también trabaja en la prevención para poder brindar una mejor calidad de vida. Dentro del tratamiento de las lesiones, podemos intervenir en la recuperación y rehabilitación, recuperando movilidad y la marcha. Trabajamos sobre la raíz del dolor, buscando su origen, y de esa manera, tanto con terapias manuales como con agentes físicos, ejercicios y movilizaciones, logramos que ese dolor disminuya.
En cuanto a la prevención, por ejemplo, corregimos posturas y trabajamos la ergonomía en el ámbito laboral y en las distintas tareas de la vida cotidiana. También, en adultos mayores, es muy importante mantener la movilidad, fortalecer la musculatura, el equilibrio y la fuerza para prevenir caídas y sostener la independencia. Además, tenemos injerencia en áreas como la neurología, la respiración, lo deportivo y lo traumatológico. La kinesiología, en realidad, funciona como un puente entre un cuerpo lesionado y la posibilidad de volver a una vida activa.
Mi interés por la kinesiología comenzó en la infancia, a raíz de un problema de columna que tuve y por el cual debí realizar rehabilitación con una kinesióloga. Esa experiencia fue muy motivadora: me gustó mucho y, a partir de ahí, empecé a indagar e investigar qué era la kinesiología y qué podía tratar. Ya como profesional, las satisfacciones dentro del trabajo son muchísimas. Me dedico principalmente a problemas posturales de columna, a la articulación de la mandíbula y a patologías traumatológicas. Es muy gratificante ver el cambio en los pacientes: cómo evolucionan, cómo alguien que llega con dolor y limitaciones en la movilidad, después de un tratamiento y un trabajo conjunto, logra disminuir ese dolor y recuperar una vida activa o una mejor calidad de vida.