El día después
Esta vez no hubo tiempo. "Urge tomar medidas antes del decreto provincial" dijo la intendenta Verónica Berisso en la conferencia de prensa convocada este miércoles para anunciar las nuevas disposiciones restrictivas contra el Covid en Gualeguay.
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Y es que el deterioro de la situación sanitaria se agravó de tal manera en los últimos días que ya no quedaba lugar para evitar la adopción de medidas sensibles, sobre todo, desde el punto de vista de rubros económicos, ya muy castigados por la pandemia.
"Tenemos en los últimos días dos o tres fallecidos por día en la terapia, hay un recambio de camas caliente, hay gente que está esperando respirador, se está viendo gente joven a diferencia de la primer ola que está comprometida, personas de 40 a 50 años", describía el director asociado del hospital, San Antonio, Dr. Gonzalo Jáuregui.
El deterioro de esa situación quedó evidenciado no sólo en la urgencia en la adopción de medidas, sino también en la dureza de las mismas con un panorama poco esperanzador: " Sabemos que muchos estarán pensando `por qué a mí´ y no cerramos todo, esto es un margen que tenemos, una etapa inicial hasta la posibilidad de cerrar todo", explicó el coordinador de gabinete Casiano Otaegui en el marco de la conferencia y añadía que: "Estamos adelantando tres días estas medidas para tratar de evitar ese colapso total que nos lleve a una Fase 1". Ese era el último recurso al que nadie quería apelar, no sólo en el municipio, sino también en los territorios provinciales y en la nación.
Pero el día después debieron hacerlo.
Así, en la noche del jueves, el presidente Alberto Fernández anunciaba "9 días de confinamiento estricto", lo que en palabras más o palabras menos, significaba la vuelta a Fase 1 debido a que "Estamos viviendo el peor momento de la pandemia", indicaba el mandatario nacional.
Nadie desconoce la gravedad de la situación sanitaria, sin embargo, para la inmensa mayoría de los trabajadores por cuenta propia, la vuelta a Fase 1 con las consiguientes restricciones a su actividad laboral supone más un problema que una solución. Un verdadero salvavidas de plomo. "Si no trabajo no como", es la expresión que sintetiza su justo y lógico reclamo. Y el golpeado sector comercial lo dejó muy claro. La ayuda del estado, en ese sentido, (cuando está), resulta, al menos, insuficiente.
Con todo, lo indiscutible es que la situación epidemiológica se agravó de tal manera que, hoy, ya no deja margen a muchas opciones. Sin embargo, cabe preguntarse qué pasará el día después de que finalicen estas nuevas restricciones que, según el presidente, son de carácter "transitorio". La sociedad, cansada, recuerda vivamente las repetidas veces que se extendió la Fase 1 al principio de la pandemia. Ese "dos semanas más" es un temor que sobrevuela con no pocos justificativos. Después de todo, si ahora estamos en el peor momento, ¿por qué no lo extenderían, como aquella primera vez?, se preguntan muchos.
Desde el sector de salud el panorama se encuentra al límite, no solo por la escases de camas de terapia intensiva, sino también por la falta de medicamentos y el cansancio del personal. En esa línea, enfermeros de Terapia Intensiva del hospital San Antonio se manifestaron este martes en las afueras del nosocomio local reclamando por mejoras en las condiciones laborales. Solicitan, entre otros aspectos, la incorporación de más personal.
En Gualeguay, al colapso del sistema sanitario local, se sumó esta semana el pedido de las autoridades de la Departamental de Escuelas al gobierno provincial de suspender la presencialidad de las clases en el departamento. Según explicaron, el aumento de contagios y personal aislado en docentes, no docentes y alumnos configura un panorama preocupante. Así también lo entendieron desde el gobierno provincial que inmediatamente aprobó la suspensión de la presencialidad por dos días, hasta el pasado viernes, hasta tanto se formulara el decreto nacional y provincial que definiera el próximo rumbo en ese sentido.
Los gremios docentes ya venían advirtiendo con preocupación esta situación y sosteniendo la necesidad de suspender las clases presenciales. Esta semana, además, iniciaron una fuerte campaña solicitando la vacunación del personal para poder continuar con el dictado presencial de clases. A nivel local, las redes se inundaron con fotos de estos trabajadores de la educación solicitando la inoculación para ejercer su trabajo.
Mientras tanto, la ansiada "bala de plata" que ponga fin a esta pesadilla sigue siendo la vacunación que, por diversas razones, entre ellas, la falta de dosis, continúa a paso lento pero sostenido. Esa es, precisamente, la única posibilidad de dejar esta oscura noche atrás.
Rodrigo Cassella

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