Hoy, la universidad ¿es pública y gratuita?
Hoy en día, la educación es uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad. Los niveles primario y secundario son pensados como obligatorios y resultan para el crecimiento individual. Además, brindan conocimiento sobre las normas de convivencia colectiva.
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En la universidad, las personas construyen su trayecto académico. Quienes se forman en este ámbito, desean alcanzar ciertos objetivos planteados previamente o durante su transcurso, ya sea como estudiantes o docentes.Actualmente, el título universitario se ha vuelto más necesario y exigido dentro del universo laboral que se complejiza y especializa, dejando al margen a quienes no tienen las posibilidades de completar esta etapa. Para nuestra sociedad, pensar en una universidad pública, laica y gratuita es imprescindible para asegurar un acceso igualitario al conocimiento y constituirse como profesional. Y una universidad de calidad, realmente los es, si es para todos. En este sentido, Argentina es uno de los países precursores en América Latina y en el mundo en concebir la formación académica como una realidad y un derecho.De todas maneras, la cantidad de ingresantes que había en crecido en los últimos años, empezó a retroceder por los problemas económicos. Alquileres, expensas, apuntes, materiales, alimentos y las dificultades para conseguir un trabajo formal y estable son factores que, al acumularse a la par de la inflación, conducen muchas veces a la deserción universitaria.Hoy, el estudiante de la universidad pública debe estar preparado, organizado y articulado para sostener eficacia y gratuidad. Para asegurar el ingreso y la permanencia en dicho establecimiento y hacer valer a sus derechos como garantías.Entonces ¿hasta qué punto la universidad es pública y gratuita? Si un kilo de milanesas sale lo mismo que un par de apuntes... Si muchas veces la carrera que deseamos estudiar no está en nuestra ciudad y tenemos que trasladarnos. Si tenemos que conseguir un trabajo mal pago para poder estudiar y terminamos trabajando para poder sobrevivir y todo resulta en que dejamos los estudios de lado porque no nos alcanza el tiempo y se nos cansa el cuerpo.Quizá, deberíamos replantearnos como sociedad hasta qué punto podemos decir que la universidad es pública. Hasta qué punto la universidad es para todos. Hasta qué punto estudiamos lo que deseamos. Y hasta qué punto podemos exigir tanto un título secundario y universitario, en ciertos empleos, más en Gualeguay.Fuera de esto, también es pertinente decir que, muchas veces, las personas que si han podido llegar a estudiar y culminar una carrera universitaria no consiguen empleo en el campo laboral elegido. O el trabajo no está realmente bien remunerado.Esto lleva a que los ciudadanos tengan que dedicarse a trabajar de otra cosa. Esto los obliga a tener que trabajar en algo para lo que no se especializaron ni formaron, para poder subsistir y emanciparse. Ya que muchas veces su puesto está ocupado por alguien que no estudió para dicho empleo, ni se especializó.Marilina Camino Gomensoro
