Innovación y proyección: Inprocil ante el Día de la Industria
Con más de cinco décadas de trayectoria en el sector metalmecánico y un fuerte arraigo local, Inprocil SA consolidó su perfil como referente en la fabricación de cilindros de alta presión. En el marco del Día de la Industria, la firma destaca la necesidad de articular eficiencia productiva, tecnología y competitividad para posicionar el trabajo del interior entrerriano en los mercados internacionales.
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En el panorama industrial entrerriano, la combinación de innovación tecnológica, diversificación de producto y arraigo territorial conforma un engranaje estratégico. En ese escenario, la firma Inprocil SA —referente en el desarrollo y suministro de cilindros para Gas Natural Vehicular (GNV) y gases del aire (medicinales e industriales)— llega a este suplemento del Día de la Industria inmersa en un proceso de transformación organizacional, modernización de procesos y expansión de su oferta en el mercado nacional e internacional.
Fundada originariamente en 1973 bajo la denominación de Indexcil y consolidada con su nueva identidad desde 2003, la compañía asentada en Gualeguay se ha diferenciado en el entramado productivo regional no solo por la fabricación de envases de alta presión, sino también por el diseño y construcción de su propia maquinaria especializada y la capacidad de producir tubería de acero sin costura con diámetros superiores a los 280 mm a partir de insumos nacionales.
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Transformación, eficiencia energética y calidad certificada
La actualidad de la empresa combina el incremento operativo con un cambio en la cultura organizacional orientado a la eficiencia. Tras haber superado la etapa en la que se centraba casi de manera exclusiva en el mercado de GNV, Inprocil ha diversificado su catálogo para abastecer sectores industriales y de la salud con el surtido de cilindros de alta presión más amplio del país, sumando además accesorios como válvulas y tulipas, junto a servicios de tubería expandida, cortes y enderezados.
Este crecimiento productivo ha ido acompañado de un esquema de profesionalización sostenido. La firma cuenta con la certificación ISO 9001:2015 para sus procesos de gestión de calidad —los cuales incorporan instrumental de alta generación auditado y certificado bajo organismos como el Organismo Argentino de Acreditación (OAA)— y actualmente avanza hacia la implementación de la norma ISO 50001, enfocado en el desempeño y ahorro energético.
Desde la conducción de la compañía explican que la dinámica del sector exige una actualización constante para sostener los estándares operativos en un escenario desafiante: "Inprocil atraviesa una etapa de mucho trabajo y, fundamentalmente, de transformación, profesionalización y cambio de cultura organizacional. Somos una empresa industrial con más de 20 años de trayectoria en Gualeguay y seguimos apostando a crecer desde nuestra ciudad. Desde hace mucho que dejamos de ser solamente una alternativa en el mercado de los envases de gas natural comprimido. Hoy somos el principal fabricante de cilindros de gases de alta presión teniendo el surtido más amplio del mercado."
Asimismo, sobre los retos de eficiencia interna que plantea la coyuntura, señalan: "Hoy nuestro principal desafío pasa por ser cada vez más eficientes y competitivos. Estamos trabajando fuertemente en la mejora de nuestros procesos productivos, en tecnología, en capacitación de nuestra gente, en sistematización de nuestros procesos y en eficiencia energética. También estamos avanzando en nuevos estándares de gestión, entre ellos el camino hacia la certificación de la norma ISO 50001."
El impacto y la articulación con la comunidad
El desarrollo industrial en las ciudades del interior genera encadenamientos que trascienden los límites de las plantas fabriles. La presencia de la firma en Gualeguay tracciona a proveedores localizados, logística, servicios profesionales y comercios de la zona. En paralelo con la actividad económica, la empresa desarrolla programas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) y sostenibilidad ambiental, enfocados en el ámbito educativo y comunitario, abriendo sus puertas a visitas escolares y coordinando programas de pasantías profesionales dirigidas a alumnos de los últimos años de la escuela secundaria técnica y secundaria orientada.
Al analizar el rol multiplicador de la actividad fabril y su radicación fuera de los grandes centros urbanos, la dirección de Inprocil remarca: "La industria tiene un efecto multiplicador enorme. Detrás de cada producto que sale de nuestra planta hay trabajadores, proveedores, transportistas, profesionales, comercios y servicios que forman parte de una cadena mucho más grande. Y cuando una industria está radicada en una ciudad del interior, ese impacto se siente todavía más. Apostar por la industria argentina significa generar empleo genuino, conocimiento, inversión y capacidad exportadora. Y para ciudades como Gualeguay significa además demostrar que desde el interior también se pueden fabricar productos con tecnología y calidad capaces de llegar al mundo. Es fundamental que la clase política se involucre y fomente el desarrollo e instalación de las industrias en la ciudad. Es vital que se conozca y se sepa lo que se produce en la ciudad y sale hacia el mundo. Es trabajo genuino, un gran esfuerzo empresario de inversión, desarrollo, generación de empleo, pago de impuestos que en definitiva vuelve a la ciudad.
La clase política debe imitar políticas exitosas exportadoras y que las mismas sean sostenibles en el tiempo. Es clave también bajar la carga tributaria y mejorar la competitividad de los costos internos.", detallaron.
La inserción externa: logística, costos y visión exportadora
En una fecha histórica vinculada a los primeros embarques de exportación del país, el perfil exportador de la industria entrerriana cobra especial vigencia. Lograr que productos con altos requerimientos técnicos elaborados en el interior naveguen hacia otros mercados implica superar barreras relacionadas con fletes hasta los puertos continentales, asimetrías de escala y una volatilidad internacional signada por costos logísticos cambiantes y disputas arancelarias.
Frente a este escenario mundial, Inprocil proyecta la internacionalización no como una vía de escape coyuntural, sino como un pilar estructural de su estrategia de negocios a largo plazo, respaldado en la resiliencia del comercio global y en el ajuste continuo de costos y productividad: "Para nosotros exportar tiene un significado especial. Que un cilindro fabricado en Gualeguay pueda llegar a otro país y competir con productos fabricados en distintos lugares del mundo es una enorme satisfacción, pero también una gran responsabilidad. Para una empresa argentina, y especialmente para una industria radicada en el interior, exportar no es sencillo. Tenemos distancias importantes hasta los puertos, costos logísticos y competimos contra fabricantes de países con escalas industriales muy grandes. Por eso, cada mercado que se conquista tiene muchísimo valor. La clase política debe imitar políticas exitosas exportadoras que sean sostenibles en el tiempo, bajar la carga tributaria y mejorar la competitividad de los costos internos", indicaron. Y para cerrar, dejaron un mensaje con su visión: "Nosotros queremos profundizar el camino de la internacionalización. No pensamos la exportación solamente como una venta puntual, sino como una estrategia de largo plazo. Cada vez que un producto fabricado acá cruza la frontera, estamos exportando trabajo argentino, conocimiento argentino y trabajo hecho en Gualeguay".