Dr. Bernardo “Cacho” Gandini
LA INTERFAZ CEREBRO- MÁQUINA: La época del homo “cyberneticus” o la etapa pos-humana
¿Seremos una extensión de la máquina?
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Los impactos que la inteligencia artificial (IA), tendría a largo plazo en el mundo del trabajo son inevitables y sus consecuencias serán muy serias y con alto impacto en la sociedad.El reemplazo de los humanos por las máquinas en el trabajo no es nuevo. Hasta hace poco, las tareas que se sustituían eran las demandantes de esfuerzo físico o destreza manual. Los trabajos que requerían habilidades cognitivas, parecían un refugio seguro, pero no fue así. La IA dejaría obsoletos el 50% de los empleos actuales. Vamos a la desaparición de la mayor parte de los trabajos que conocemos y estamos en los albores de un cambio profundo. En 2018 el 29% de las actividades son realizadas por las máquinas y se espera que en 2025 la cifra suba por encima del 50%.Se necesitaría un nuevo pacto social, pagarles aunque no trabajen. Sería necesario resolver un ingreso universal que dejara cubiertas las necesidades básicas, incluso sin volver a tener un empleo. Una posibilidad es, que frente a cada máquina que reemplace a personas, la empresa pagara un impuesto, con una redistribución socialmente válida. También se piensa en propuesta de la reducción de la jornada laboral y en el corto plazo parece motivante.El problema de la desocupación no se limita solamente al tema salarial, el trabajo es más que un ingreso; el ocio y la falta de proyectos de vida cursan con frecuentes depresiones y afectan la calidad de vida. A este aspecto, que es sumamente importante, lo deberán abordar los especialistas y no será una tarea fácil.La mayoría de las personas continuamos la vida, exactamente igual, sin prepararnos para los cambios. Esto es determinado por un sesgo cognitivo (un "error" de nuestro cerebro), de ignorar lo improbable. Esta tendencia a ignorar lo improbable es lo que nos confronta con la necesidad de cambiar: Aparece la resistencia al cambio. Siempre se dice: ¡No hay peor sordo que el que no quiere oír!Surgirán nuevos roles, totalmente diferentes. No será tan repentino, habrá tiempo para prepararse, pero hoy, todavía, no sabemos para qué. Las profesiones, aunque se llamen de la misma forma, es probable que pronto ya no sean las mismas, es decir que no querrán decir lo mismo. Esto pareciera el camino por donde deben ir los cambios de planes de estudio de las carreras universitarias; la realidad nos muestra que los cambios académicos transcurren a un ritmo diferente, menos veloz, que los cambios en la sociedad...Para ser felices se deben abandonar dos cosas: el temor de un mal futuro y el recuerdo de un mal pasado. Séneca¡Qué no vas a poder! Si yo he visto flores romper el asfalto...
