Mabel Kayayán Sheklian, desde Fresno, Estados Unidos 2ª Parte
Continuamos compartiendo las vivencias de Mabel Kayayán, gualeyoa, hija del recordado fotógrafo “Juancito” Kayayán, Mabel reside en Fresno, Estados Unidos, al igual que sus tres hijos.
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En esta entrega nos habla de su vida espiritual, de la ayuda a los necesitados y lo plena que la hace sentir esa unión con hermanos en procura del bien de los que más lo necesitan.
“En los momentos libres me dedico a ayudar al prójimo…, al que se siente solo, deprimido o enfermo; ahí estoy yo. Dos veces al mes vamos a esta asociación adonde están 150 hombres que desamparados, enfermos o en situación de calle… O cuando salen de la prisión en cárceles y con adicciones. Les hablamos de Dios, de su gran amor, de cómo Él nos acepta como somos sin juzgar y nos ama con nuestros defectos y virtudes. Los abrazamos, les decimos que los queremos, que nosotras también somos pecadoras, tampoco somos perfectos.
A veces vamos a servir comidas a la gente que están en la calle. También pertenecemos a un grupo que se llama Helping Hands con quienes servimos comida en los velorios, les damos amor, y ¡después limpiamos todo! La gente lo aprecia mucho.
También pertenezco a un grouping que se llama Golden Girls, de 55 años y mayores también, en donde se les habla de Dios, o alguien da un testimonio de lo que Dios ha hecho en sus vidas. También se les brinda paseos, viajes, cruceros o entretenimiento de teatros. No nos gusta que alguien se sienta olvidado.
Lo que más feliz me hace es ver felices a los demás cuando se les habla de Dios, o alguien da un testimonio de lo que Dios ha hecho en sus vidas. No nos gusta que alguien se sienta olvidado. Lo que más feliz me hace es ver felices a los demás.
En muestra iglesia tenemos un Coffee Shop para que la gente se congregue y hablen. A veces están los pastores y si tenés una necesidad ellos toman su tiempo. Antes y después del service la gente se agrupa y charlan
Yo pienso que Dios te hace pasar por experiencias no sólo para nosotros mismos, sino para ayudar a otros sin juzgar
Además hice el ministerio de las cárcel de mujeres en donde tenés que tomar un curso y te enseñan lo que no podes hacer… Una vez a vi tres generaciones: la abuela, la mamá y la hija.
No tengo títulos grandes para el mundo, pero el título que llevo con honor es servir a Dios y aliviar el dolor ajeno, la soledad y el abandono, decirle al mundo entero que tú importas, que sos querido así como estás, en cualquier situación.
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