Un clásico que no estuvo: Lo Frizzo no abrió sus puertas frente al corsódromo
La primera noche del carnaval de Gualeguay tuvo brillo, ritmo y color, pero también una ausencia que no pasó desapercibida para vecinos y visitantes. Frente al corsódromo, la tradicional parrilla Lo Frizzo, un verdadero clásico de cada edición del corso, no abrió sus puertas y generó sorpresa entre quienes año tras año elegían ese espacio para cenar antes, durante o después del desfile.
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Durante más de dos décadas, Lo Frizzo fue punto de encuentro obligado: familias, grupos de amigos y parejas se sentaban a compartir un choripán, escuchar el retumbar de los tambores y vivir el carnaval desde una mesa, con vista privilegiada al corazón de la fiesta. Por eso, muchos se encontraron esta vez con un panorama distinto, sin la posibilidad de ocupar ese lugar tan arraigado en la tradición carnavalera local.
A través de un comunicado, sus propietarios explicaron los motivos de la decisión:
“Después de 22 años, la parrilla Lo Frizzo decide no abrir sus puertas, lamentablemente por burocracia política. Sentimos tanto por nuestro equipo de trabajo y por los clientes de años… nos veremos el próximo año quizás”.
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El mensaje también refleja el impacto humano de la situación, tanto para quienes trabajaban cada temporada como para los clientes fieles que esperaban repetir una costumbre ya instalada en la identidad del corso. No fueron pocos los vecinos que, al terminar la noche, se hicieron la misma pregunta de siempre: “¿Nos comemos un choripán en Lo Frizzo?”, y se encontraron con la respuesta inesperada.
La esperanza queda puesta en el futuro. Muchos coinciden en que Lo Frizzo es parte del ADN del carnaval de Gualeguay y confían en que pueda volver a abrir el próximo año, recuperando ese espacio tan querido que combinaba gastronomía, música y tradición popular.