Vitaminas y suplementos: cinco errores frecuentes al elegirlos -Por Dra.Paola Moviglia
En los últimos años, las vitaminas y los suplementos se volvieron parte de la rutina de muchas mujeres. Redes sociales, recomendaciones de amigas o información que circula en internet hacen que, muchas veces, se incorporen sin una evaluación médica previa.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/vitaminas.webp)
Sin embargo, aunque pueden ser excelentes aliados para acompañar distintas etapas de la vida, no todos los organismos tienen las mismas necesidades. Lo que resulta beneficioso para una persona puede ser innecesario o incluso contraproducente para otra.
Estos son cinco errores muy frecuentes al momento de elegir suplementos.
1. Tomar lo que "le funcionó" a otra persona
Cada organismo es diferente. La edad, la alimentación, los antecedentes médicos, el estado hormonal, el nivel de actividad física e incluso el momento que atraviesa cada mujer hacen que las necesidades nutricionales sean distintas.
Por eso, copiar tratamientos o consumir suplementos porque alguien obtuvo buenos resultados no garantiza que produzcan el mismo efecto. La suplementación siempre debe adaptarse a cada caso.
2. Creer que una mayor cantidad dará mejores resultados
Existe la idea de que, si una dosis es buena, una mayor será aún mejor. Pero esto no funciona así.
Algunas vitaminas y minerales pueden acumularse en el organismo cuando se consumen en exceso, mientras que otras pueden generar desequilibrios o interferir con la absorción de nutrientes importantes.
Más cantidad no significa más beneficios.
3. Elegir suplementos sin tener en cuenta los síntomas
Muchas personas compran vitaminas pensando únicamente en prevenir futuros problemas.
Sin embargo, el primer paso siempre debería ser comprender qué está sucediendo en el organismo. Fatiga, caída del cabello, alteraciones del sueño, cambios en el estado de ánimo o dificultades para concentrarse pueden tener múltiples causas y no siempre se solucionan con un suplemento.
Antes de elegir un producto, es importante identificar el origen del problema.
4. No considerar los resultados de los análisis
Los estudios de laboratorio brindan información objetiva sobre el estado nutricional y permiten detectar posibles déficits.
La suplementación debería acompañar esos resultados y no basarse únicamente en percepciones o recomendaciones generales. No es lo mismo prevenir una deficiencia que tratar una ya instalada.
Los controles médicos permiten indicar el suplemento adecuado, en la dosis correcta y durante el tiempo necesario.

5. Consumir suplementos sin seguimiento profesional
Las necesidades del organismo cambian con el paso del tiempo.
Un suplemento que fue útil hace algunos meses puede dejar de ser necesario o requerir un ajuste en la dosis. Por eso, es importante reevaluar periódicamente el tratamiento y controlar su evolución.
El seguimiento médico permite verificar si los objetivos se están cumpliendo y evitar consumos innecesarios o prolongados.
Un aliado cuando está bien indicado
Las vitaminas y los suplementos pueden aportar beneficios importantes cuando forman parte de una estrategia de cuidado integral. Pero su indicación siempre debe estar basada en la evaluación clínica, los síntomas y, cuando corresponde, en estudios complementarios.
La clave no está en tomar más suplementos, sino en recibir exactamente aquello que el cuerpo necesita en cada etapa de la vida.
Dra. Paola Moviglia
Médica Ginecóloga