El Gobierno declaró la emergencia agropecuaria para los citricultores de La Criolla
La medida busca asistir a los productores afectados por las inclemencias climáticas que dañaron las plantaciones en el departamento Concordia. El decreto permitirá acceder a beneficios impositivos y asistencia financiera.
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A través de una resolución oficial, el Gobierno formalizó la declaración de emergencia agropecuaria para los productores citrícolas de la localidad de La Criolla y zonas rurales aledañas. La decisión se tomó tras evaluar los graves daños sufridos en las hectáreas de cítricos debido a fenómenos climáticos que afectaron el rendimiento y la calidad de la fruta en la presente campaña.
Alcance y vigencia de la medida
La medida tiene como objetivo principal aliviar la carga económica de los productores que hayan visto comprometida su capacidad productiva en más de un 50%. La declaración establece un marco de protección por un período determinado, permitiendo que los afectados puedan reestructurar sus deudas y sostener los puestos de trabajo que genera la actividad en el noreste entrerriano.
Para obtener el certificado de emergencia, los citricultores deberán completar los formularios de declaración jurada, donde se especifique el nivel de afectación de sus quintas. Este documento será indispensable para gestionar los beneficios ante los organismos públicos y entidades bancarias.
Beneficios para el sector afectado
La entrada en vigencia de esta emergencia activa automáticamente una serie de herramientas de apoyo:
- Diferimiento de impuestos: Se postergan los vencimientos de tributos provinciales y nacionales vinculados a la producción.
- Suspensión de juicios: Se frenan las ejecuciones fiscales y acciones judiciales por deudas impositivas durante el plazo que dure la emergencia.
- Líneas de crédito: Acceso a financiamiento con tasas bonificadas para la recomposición de capital de trabajo, permitiendo a los productores comprar insumos y mantener las plantaciones para la próxima cosecha.
Impacto en la economía local
La Criolla es una de las zonas con mayor densidad de plantaciones de mandarinas y naranjas de la región. La pérdida de fruta no solo impacta en los dueños de las tierras, sino que reduce la demanda de mano de obra en tareas de cosecha y empaque, motor fundamental de la economía del pueblo.
Desde los sectores productivos señalaron que, si bien la ayuda estatal es un alivio necesario, el proceso de recuperación de los árboles frutales dañados puede llevar varias temporadas. Por ello, la asistencia financiera resulta vital para evitar que los pequeños y medianos productores abandonen la actividad ante la falta de recursos para afrontar los costos de mantenimiento básicos de sus establecimientos.