El Niño beneficia al trigo en el tramo final, pero enciende alarmas por enfermedades, granizo y la campaña gruesa
Las recientes lluvias aportaron la humedad necesaria para los cultivos de invierno, aunque expertos y dirigentes rurales advierten sobre los riesgos sanitarios generados por el exceso de humedad. Además, la variabilidad del clima, el encarecimiento de las pólizas contra granizo y las deficiencias en los caminos rurales condicionan los preparativos para la siembra de la cosecha gruesa.
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El fortalecimiento del fenómeno climático El Niño, cuya intensidad podría ser de fuerte a muy fuerte hacia el primer trimestre del próximo año según reportes internacionales, comienza a marcar el ritmo de la actividad agrícola en Entre Ríos. Si bien el agua caída durante las últimas semanas aportó un alivio clave para la recta final del trigo, la cebada y la colza, los productores observan con cautela la evolución del tiempo ante las posibles complicaciones que podrían sufrir los cultivos de verano y las tareas de cosecha.
En diálogo, Matías Martiarena, director de la Federación Agraria de Entre Ríos, analizó el panorama actual y remarcó que, si bien "siempre es mejor que llueve", el verdadero impacto depende del momento y la cantidad de agua recibida. Según detalló, las lluvias resultaron oportunas para sostener el crecimiento de la fina previo a la maduración, pero abrieron un frente de preocupación sanitario: la alta incidencia de hongos y enfermedades vinculadas a la humedad. A esto se suma el riesgo de que precipitaciones abundantes al momento de la recolección afecten la calidad de los granos o impidan el ingreso de la maquinaria a los lotes.
Desafíos para la siembra de maíz y soja
Mientras la fina entra en su fase definitoria, el sector agropecuario concentra sus esfuerzos en la siembra del maíz y los preparativos para la soja y el arroz. La disponibilidad de humedad en los perfiles de suelo resulta favorable para la implantación inicial, aunque el éxito de la campaña gruesa dependerá de la frecuencia y distribución geográfica de los milímetros cayeros.
Martiarena recordó episodios críticos como los ocurridos años atrás, cuando precipitaciones extraordinarias en pleno período de cosecha provocaron que el grano brotara en la planta y se generaran pérdidas severas. Asimismo, subrayó la marcada disparidad que viene registrando la provincia, con tormentas muy localizadas donde se combinan sectores con acumulados superiores a los 80 milímetros y otros puntos con apenas 30 milímetros.
Costos en alza y estado de los caminos
El escenario climático adverso trae consigo otros contratiempos económicos y logísticos para el productor:
- Seguros contra granizo: Ante la mayor probabilidad de tormentas severas por el efecto de El Niño, las pólizas de seguro agrícola registraron incrementos significativos, representando un costo adicional estimado entre el 2,5% y el 3%, lo que ajusta aún más los márgenes de rentabilidad.
- Caminos rurales: La infraestructura vial vuelve a situarse en el centro del reclamo rural. Las demoras en el mantenimiento de la red secundaria y terciaria complican el tránsito de maquinarias, el transporte de insumos y la futura salida de la producción. Desde la Federación Agraria cuestionaron la lentitud burocrática en la ejecución de obras claves, como la reparación de alcantarillas en zonas neurálgicas y cuencas lecheras.
Frente a este escenario, los productores monitorearán día a día los pronósticos meteorológicos para adaptar las labores de campo, buscando capitalizar la humedad disponible y mitigar los riesgos sanitarios y climáticos que impone la nueva campaña.