La creciente del Paraná golpea a la apicultura: trasladan cientos de colmenas y advierten por importantes pérdidas
El avance del río Paraná está generando serias complicaciones para los productores apícolas de las zonas de islas. Ante el riesgo de inundaciones, comenzaron a trasladar sus colmenas hacia tierra firme para salvar millones de abejas. Sin embargo, advierten que la producción de miel podría desplomarse y que hasta un 30% de las abejas podría morir.
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La creciente del río Paraná continúa provocando consecuencias en distintas actividades productivas del Litoral. Esta vez, uno de los sectores más afectados es la apicultura, especialmente en las islas y terrenos bajos donde numerosos productores desarrollan su actividad.
En la localidad santafesina de San Javier, integrantes de la Cooperativa Apícola Granjera San Javier Ltda. trabajan para retirar más de 1.200 colmenas de las zonas amenazadas por el agua. La organización reúne a seis productores que buscan trasladar sus unidades productivas hacia establecimientos ganaderos ubicados en tierra firme.
Raúl Ariel Pérez, integrante de la cooperativa, explicó que ya lograron movilizar entre 600 y 700 colmenas y que esperan condiciones de navegación adecuadas para retirar las restantes.
Cada colmena puede albergar alrededor de 60.000 abejas, cifra que durante la primavera y el verano puede duplicarse. Por eso, el operativo representa una tarea compleja que requiere embarcaciones, vehículos y medidas especiales de seguridad.
Una temporada de producción prácticamente perdida
Aunque el traslado permitirá preservar buena parte de las colmenas, los productores anticipan un panorama económico muy complicado.
La principal dificultad es que la creciente coincide con los meses de mayor floración, entre noviembre y abril, período fundamental para la producción de miel en las islas.
Al trasladar las abejas hacia campos ganaderos, disminuye considerablemente la disponibilidad de flores, ya que los animales consumen y pisan gran parte de la vegetación.
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Según las estimaciones de Pérez, la cooperativa podría pasar de una producción habitual de 150 tambores de miel de 300 kilos cada uno a apenas 10 tambores durante esta temporada.
Esto representaría una reducción cercana al 93% de la producción habitual, de concretarse las previsiones.
A esta situación se suma el riesgo de perder entre el 20% y el 30% de las abejas, lo que agravaría las dificultades para recuperar la actividad.
El impacto de la creciente también preocupa en Entre Ríos
La situación se enmarca en el aumento sostenido del caudal del Paraná, que mantiene bajo vigilancia a distintas localidades entrerrianas.
Según información difundida por Prefectura Paraná el pasado 14 de octubre, ya se habían trasladado más de 5.000 cabezas de ganado desde las islas hacia el continente, en operativos que abarcan sectores comprendidos entre La Paz e Ibicuy.
Además, 36 familias isleñas permanecían bajo seguimiento preventivo ante la evolución del río.
En este contexto, la creciente no solamente representa una amenaza para las viviendas y la actividad ganadera, sino también para otros sectores vinculados a la economía de las islas, como la apicultura.
El desafío de sostener la actividad hasta la próxima temporada
Para los apicultores, la prioridad inmediata es preservar la mayor cantidad posible de colmenas y garantizar su supervivencia hasta que el agua retroceda.
La cooperativa santafesina incorporó recientemente una embarcación que permite transportar hasta 250 colmenas por viaje, una inversión que facilita los operativos, pero que también representa una importante carga financiera.
Los productores reconocen que las inundaciones forman parte del ciclo natural de las islas y contribuyen a renovar su vegetación. Sin embargo, el principal desafío será sostener económicamente los establecimientos durante los próximos meses, cuando la producción de miel podría resultar prácticamente nula.
La preocupación ahora está puesta en cuánto tiempo permanecerán anegadas las zonas productivas y cuáles serán las condiciones para retomar la actividad cuando el Paraná vuelva a sus niveles habituales.