Adicciones, un fenómeno de la época
Esta es una entrevista realizada a Javier Manavella, especialista en adicciones, ha sido modificada en parte por mi intervención.
-¿Qué debemos entender cuando hablamos de adicción, alcoholismo, Anorexia y Bulimia, qué las diferencia?Yo hablaría primero de lo que las junta más que de las diferencias, lo que tienen como factor común, hablaría de aquello que más se destaca en las adicciones que es la compulsión, la impulsividad, esta dimensión ligada al pasaje al acto donde el sujeto se ve arrasado por la pulsión (o sea la energía psíquica que impulsa a la acción). Esto mismo también se puede encontrar en otras presentaciones clínicas, como por ejemplo algo que se está viendo en este momento y que a veces se combina con las adicciones, que es la impulsión de cortarse, donde aparece la misma dimensión compulsiva, es cortarse sin saber por qué, el sujeto se ve arrastrado a producir el corte. Tiene que ver con la pulsión de muerte, con el hacerse daño, se pierde la subjetividad, se produce un eclipsamiento de la subjetividad.Nosotros notamos en el Centro que mayoritariamente la población se divide entre los hombres toxicómanos y las mujeres que padecen más trastornos como la anorexia y la bulimia. Como que podríamos decir que en la mujer a la dimensión de la impulsión, propia de las adicciones, se agrega un trastorno con la imagen, pero uno las escucha y el discurso es muy similar al de un adicto, incluso en el tema del riesgo, que es mayor en la Anorexia y la Bulimia que en las adicciones, porque es un riesgo más desconocido ya que, como se pudo ver con el caso de la modelo uruguaya que murió en la pasarela, no es necesario estar cadavérico para tener riesgo de un paro cardíaco, el riesgo es más mudo que en las adicciones con el peligro de la sobredosis.En los trastornos de la alimentación no aparecen conductas psicopáticas como si tienen los pacientes toxicómanos. Suelen ser chicas calladitas, que les va bien en el colegio, no son contestatarias. Toda su rebeldía se concentra en el síntoma, ahí es donde está el riesgo, porque en general no son chicas que traigan demasiados problemas a los padres, a diferencia de un adicto que revoluciona a toda la familia, que está muy relacionado con el tema de la ley. En el caso de la anorexia se transgrede el límite de la autoconservación, no es lo mismo que transgredir legalidades sociales, eso le da un agiornamiento a la adicción ligado más a la dimensión de la trasgresión a la ley con un carácter más psicopático, pero estructuralmente tienen muchas cosas en común.Estamos en una época de empuje al consumo generalizado, con lo cual ahora se actualiza más aún el no poder recortarla como una estructura sino más bien ubicarla como un fenómeno de la época, dentro de cómo cada cual tramita en su fantasma su pulsión. Donde me parece más relevante tener esta posición con respecto a la estructura es en el diagnóstico diferencial entre neurosis y psicosis, porque en algunos casos la droga puede llegar a ocupar el lugar de la suplencia o la compensación estabilizadora, de hecho desde siempre las sustancias, los medicamentos, son recursos estabilizadores en la psicosis. Tenemos un caso de un paciente que hizo su primer brote al ser internado en una comunidad terapéutica cuando le sacaron la sustancia. No pudo seguir en la comunidad y hace un año que está en tratamiento acá y cuando volvió a consumir mejoró muchísimo, por supuesto que no es lo mismo consumir estando en un tratamiento que no estando en él.Yo a eso le doy mucha relevancia, por ejemplo hace poco en una entrevista de pareja, por esta cosa de estigmatizar al adicto dentro de la familia, se decía bueno pero él consume y el tratamiento no sirve porque él consume, y pasa a ser ese el caballito de batalla. Yo diría que hay que diferenciar el consumo cuando no se está en un tratamiento que estando en él, porque se puede hacer un tratamiento del consumo. Hoy por hoy la aspiración del tratamiento puede ser acceder a un consumo responsable, si es que no media un desplazamiento a otro síntoma. En mi último libro hay un caso en el que un paciente pasó de cocinar la cocaína a estudiar para Chef, hubo ahí un desplazamiento de ese significante que tenía que ver con su abuela muerta y que de alguna manera encontrando esa significación en otro espacio la droga cayó naturalmente, ese sería como lo ideal, que algo de la pulsión se anude a otro circuito, pero de no ser así podemos ver pacientes que mantienen su tratamiento individual, que ya no están en un marco de contención institucional y consumen de una manera responsable que no atenta ni contra su trabajo, ni contra su familia, etc. Consumo responsable en tanto se haga responsable de su Goce. ¿Por lo tanto la abstinencia no sería el objetivo a buscar en un tratamiento de las adicciones?No es el objetivo adonde apuntamos, pero paradojalmente el tener esa postura produce cierto desconcierto en la familia pero alivia mucho la tensión en relación al objeto droga y no en relación al sujeto. Además a veces se encuentra que la persona menos enferma de la familia era el que consumía, los demás tenían patologías más graves pero no se drogaban, ahí aparece toda la cuestión del estigma social. Igual te digo que en los últimos dos o tres años el consumo de droga se ha generalizado vertiginosamente, también los casos de ludopatías, principalmente jugadoras, ahí hay otra patología que se está recortando como femenina, la típica jugadora que va a bingo y se gasta la plata de las compras, se está viendo bastante.Resumen Lic. Ana Zanini. MP 138
