Adultos mayores
La institucionalización (residencias, asilos)de los ancianos –tanto privada como pública_ presenta una serie de problemas, algunos de los cuales pueden ser considerados en el ámbito de la violación de derechos humanos. La calidad de la atención en estas instituciones varía sensiblemente según el costo de las mismas y la responsabilidad profesional de quienes las dirigen.
Hacer referencia a la institucionalización de los adultos mayores es, inevitablemente remitirse a la cuestión de los DDHH.La violación de Derechos Humanos reside en la falta de controles efectivos sobre el funcionamiento de los geriátricos en todo el territorio nacional, no sólo en lo que respecta a infraestructura y personal sino también en lo referido al tipo de atención brindada y la concepción con que se orienta el trabajo con los ancianos. Muchos geriátricos entre sus funciones sólo se limitan a "mantener" al anciano sin proporcionarle afecto o actividades de entretenimiento o aprendizaje. Así el viejo se transforma en un marginado social, una suerte de "chico de la calle".La atención de los ancianos en la mayoría de estas instituciones está en manos de un encargado, en general se limitan a dar muchos medicamentos, principalmente sedantes, que adormecen, en vez de solucionar algunas afecciones de un modo más natural por ejemplo con actividades, con recreación social etc.Ante esta situación, sería importante, promover una mayor cantidad de recursos o programas de atención domiciliaria u hospitales de día para evitar su internación donde el beneficiado concurriera durante el día y regresara a la noche a su familia aliviándola del compromiso de cuidarlos o atenderlos por razones de trabajo. Pese a considerarse una característica que se vino manifestando a fines del siglo XX y se define en el XXI, el envejecimiento parece tomarnos de sorpresa. Poco familiarizados con la necesidad de reconocer y aceptar en nosotros mismos el proceso de envejecimiento que acompaña la vida individual desde la concepción hasta la muerte, aun así, el envejecimiento poblacional parece no constituir un llamado de atención para los estados y para la sociedad en su conjunto.Lea más en la edición impresa en papel
